Agosto 21 Devocional Diario

  |   Estudiemos La Biblia   |   1 Comment

ORA

Hazme Señor obediente a tu Palabra para que muchos puedan verte a ti a través mío y vengan a tus pies.

LEE

LIBRO V

 

107 Den gracias al Señor, porque él es bueno;
    su gran amor perdura para siempre.
Que lo digan los redimidos del Señor,
    a quienes redimió del poder del adversario,
a quienes reunió de todos los países,
    de oriente y de occidente, del norte y del sur.

Vagaban perdidos por parajes desiertos,
    sin dar con el camino a una ciudad habitable.
Hambrientos y sedientos,
    la vida se les iba consumiendo.
En su angustia clamaron al Señor,
    y él los libró de su aflicción.
Los llevó por el camino recto
    hasta llegar a una ciudad habitable.

¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
    por sus maravillas en favor de los hombres!
¡Él apaga la sed del sediento,
    y sacia con lo mejor al hambriento!

10 Afligidos y encadenados,
    habitaban en las más densas tinieblas
11 por haberse rebelado contra las palabras de Dios,
    por menospreciar los designios del Altísimo.
12 Los sometió a trabajos forzados;
    tropezaban, y no había quien los ayudara.
13 En su angustia clamaron al Señor,
    y él los salvó de su aflicción.
14 Los sacó de las sombras tenebrosas
    y rompió en pedazos sus cadenas.

15 ¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
    por sus maravillas en favor de los hombres!
16 ¡Él hace añicos las puertas de bronce
    y rompe en mil pedazos las barras de hierro!

17 Trastornados por su rebeldía,
    afligidos por su iniquidad,
18 todo alimento les causaba asco.
    ¡Llegaron a las puertas mismas de la muerte!
19 En su angustia clamaron al Señor,
    y él los salvó de su aflicción.
20 Envió su palabra para sanarlos,
    y así los rescató del sepulcro.

21 ¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
    por sus maravillas en favor de los hombres!
22 ¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud,
    y jubilosos proclamen sus obras!

23 Se hicieron a la mar en sus barcos;
    para comerciar surcaron las muchas aguas.
24 Allí, en las aguas profundas,
    vieron las obras del Señor y sus maravillas.
25 Habló Dios, y se desató un fuerte viento
    que tanto encrespó las olas
26 que subían a los cielos y bajaban al abismo.
    Ante el peligro, ellos perdieron el coraje.
27 Como ebrios tropezaban, se tambaleaban;
    de nada les valía toda su pericia.
28 En su angustia clamaron al Señor,
    y él los sacó de su aflicción.
29 Cambió la tempestad en suave brisa:
    se sosegaron las olas del mar.
30 Ante esa calma se alegraron,
    y Dios los llevó al puerto anhelado.

31 ¡Que den gracias al Señor por su gran amor,
    por sus maravillas en favor de los hombres!
32 ¡Que lo exalten en la asamblea del pueblo!
    ¡Que lo alaben en el consejo de los ancianos!

33 Dios convirtió los ríos en desiertos,
    los manantiales en tierra seca,
34 los fértiles terrenos en tierra salitrosa,
    por la maldad de sus habitantes.
35 Convirtió el desierto en fuentes de agua,
    la tierra seca en manantiales;
36 hizo habitar allí a los hambrientos,
    y ellos fundaron una ciudad habitable.
37 Sembraron campos, plantaron viñedos,
    obtuvieron abundantes cosechas.
38 Dios los bendijo y se multiplicaron,
    y no dejó que menguaran sus rebaños.

39 Pero, si merman y son humillados,
    es por la opresión, la maldad y la aflicción.
40 Dios desdeña a los nobles
    y los hace vagar por desiertos sin senderos.
41 Pero a los necesitados los saca de su miseria,
    y hace que sus familias crezcan como rebaños.
42 Los rectos lo verán y se alegrarán,
    pero todos los impíos serán acallados.

43 Quien sea sabio, que considere estas cosas
    y entienda bien el gran amor del Señor.

 

Cántico. Salmo de David.

 

108 Firme está, oh Dios, mi corazón;
    ¡voy a cantarte salmos, gloria mía!
¡Despierten, arpa y lira!
    ¡Haré despertar al nuevo día!
Te alabaré, Señor, entre los pueblos;
    te cantaré salmos entre las naciones.
Pues tu amor es tan grande que rebasa los cielos;
    ¡tu verdad llega hasta el firmamento!
Tú, oh Dios, estás sobre los cielos,
    y tu gloria cubre toda la tierra.
Líbranos con tu diestra, respóndeme
    para que tu pueblo amado quede a salvo.

Dios ha dicho en su santuario:
    «Triunfante repartiré a Siquén,
    y dividiré el valle de Sucot.
Mío es Galaad, mío es Manasés;
    Efraín es mi yelmo y Judá mi cetro.
En Moab me lavo las manos,
    sobre Edom arrojo mi sandalia;
    sobre Filistea lanzo gritos de triunfo».

10 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?
    ¿Quién me mostrará el camino a Edom?
11 ¿No es Dios quien nos ha rechazado?
    ¡Ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos!
12 Bríndanos tu ayuda contra el enemigo,
    pues de nada sirve la ayuda humana.
13 Con Dios obtendremos la victoria;
    ¡él pisoteará a nuestros enemigos!

 

Al director musical. Salmo de David.

 

109 Oh Dios, alabanza mía,
    no guardes silencio.
Pues gente impía y mentirosa
    ha declarado en mi contra,
    y con lengua engañosa me difaman;
con expresiones de odio me acosan,
    y sin razón alguna me atacan.
Mi amor me lo pagan con calumnias,
    mientras yo me encomiendo a Dios.
Mi bondad la pagan con maldad;
    en vez de amarme, me aborrecen.

Pon en su contra a un malvado;
    que a su derecha esté su acusador.
Que resulte culpable al ser juzgado,
    y que sus propias oraciones lo condenen.
Que se acorten sus días,
    y que otro se haga cargo de su oficio.
Que se queden huérfanos sus hijos;
    que se quede viuda su esposa.
10 Que anden sus hijos vagando y mendigando;
    que anden rebuscando entre las ruinas.
11 Que sus acreedores se apoderen de sus bienes;
    que gente extraña saquee sus posesiones.
12 Que nadie le extienda su bondad;
    que nadie se compadezca de sus huérfanos.
13 Que sea exterminada su descendencia;
    que desaparezca su nombre en la próxima generación.
14 Que recuerde el Señor la iniquidad de su padre,
    y no se olvide del pecado de su madre.
15 Que no les quite el Señor la vista de encima,
    y que borre de la tierra su memoria.

16 Por cuanto se olvidó de hacer el bien,
    y persiguió hasta la muerte
    a pobres, afligidos y menesterosos,
17 y porque le encantaba maldecir,
    ¡que caiga sobre él la maldición!
Por cuanto no se complacía en bendecir,
    ¡que se aleje de él la bendición!
18 Por cuanto se cubrió de maldición
    como quien se pone un vestido,
¡que esta se filtre en su cuerpo como el agua!,
    ¡que penetre en sus huesos como el aceite!
19 ¡Que lo envuelva como un manto!
    ¡Que lo apriete en todo tiempo como un cinto!
20 ¡Que así les pague el Señor a mis acusadores,
    a los que me calumnian!

21 Pero tú, Señor Soberano,
    trátame bien por causa de tu nombre;
    líbrame por tu bondad y gran amor.
22 Ciertamente soy pobre y estoy necesitado;
    profundamente herido está mi corazón.
23 Me voy desvaneciendo como sombra vespertina;
    se desprenden de mí como de una langosta.
24 De tanto ayunar me tiemblan las rodillas;
    la piel se me pega a los huesos.
25 Soy para ellos motivo de burla;
    me ven, y menean la cabeza.

26 Señor, mi Dios, ¡ayúdame!;
    por tu gran amor, ¡sálvame!
27 Que sepan que esta es tu mano;
    que tú mismo, Señor, lo has hecho.
28 ¿Qué importa que ellos me maldigan?
    ¡Bendíceme tú!
Pueden atacarme, pero quedarán avergonzados;
    en cambio, este siervo tuyo se alegrará.
29 ¡Queden mis acusadores cubiertos de deshonra,
    envueltos en un manto de vergüenza!

30 Por mi parte, daré muchas gracias al Señor;
    lo alabaré entre una gran muchedumbre.
31 Porque él aboga por el necesitado
    para salvarlo de quienes lo condenan.

Apóstoles de Cristo

 

Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios. Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza. Por mi parte, muy poco me preocupa que me juzguen ustedes o cualquier tribunal humano; es más, ni siquiera me juzgo a mí mismo. Porque aunque la conciencia no me remuerde, no por eso quedo absuelto; el que me juzga es el Señor. Por lo tanto, no juzguen nada antes de tiempo; esperen hasta que venga el Señor. Él sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda.

Hermanos, todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo para beneficio de ustedes, con el fin de que aprendan de nosotros aquello de «no ir más allá de lo que está escrito». Así ninguno de ustedes podrá engreírse de haber favorecido al uno en perjuicio del otro. ¿Quién te distingue de los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y, si lo recibiste, ¿por qué presumes como si no te lo hubieran dado?

¡Ya tienen todo lo que desean! ¡Ya se han enriquecido! ¡Han llegado a ser reyes, y eso sin nosotros! ¡Ojalá fueran de veras reyes para que también nosotros reináramos con ustedes! Por lo que veo, a nosotros los apóstoles Dios nos ha hecho desfilar en el último lugar, como a los sentenciados a muerte. Hemos llegado a ser un espectáculo para todo el universo, tanto para los ángeles como para los hombres. 10 ¡Por causa de Cristo, nosotros somos los ignorantes; ustedes, en Cristo, son los inteligentes! ¡Los débiles somos nosotros; los fuertes son ustedes! ¡A ustedes se les estima; a nosotros se nos desprecia! 11 Hasta el momento pasamos hambre, tenemos sed, nos falta ropa, se nos maltrata, no tenemos dónde vivir. 12 Con estas manos nos matamos trabajando. Si nos maldicen, bendecimos; si nos persiguen, lo soportamos; 13 si nos calumnian, los tratamos con gentileza. Se nos considera la escoria de la tierra, la basura del mundo, y así hasta el día de hoy.

14 No les escribo esto para avergonzarlos, sino para amonestarlos, como a hijos míos amados. 15 De hecho, aunque tuvieran ustedes miles de tutores en Cristo, padres sí que no tienen muchos, porque mediante el evangelio yo fui el padre que los engendró en Cristo Jesús. 16 Por tanto, les ruego que sigan mi ejemplo. 17 Con este propósito les envié a Timoteo, mi amado y fiel hijo en el Señor. Él les recordará mi manera de comportarme en Cristo Jesús, como enseño por todas partes y en todas las iglesias.

18 Ahora bien, algunos de ustedes se han vuelto presuntuosos, pensando que no iré a verlos. 19 Lo cierto es que, si Dios quiere, iré a visitarlos muy pronto, y ya veremos no solo cómo hablan, sino cuánto poder tienen esos presumidos. 20 Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de poder. 21 ¿Qué prefieren? ¿Que vaya a verlos con un látigo, o con amor y espíritu apacible?

Soluciones Live - A ti veré

COMPARTE

Cuando eres obediente a la Palabra de Dios los demás lo notan. #2019ClavedeRe


1Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Ago 22, 2018 at 8:13 pm

    PADRE Celestial, tu reino es de Poder, en el nombre de Jesús, te pedimos que en quienes iniciaste la buena obra, la perfecciones. Amén y Amén 🙏

Escribir reflexion.