Devocional Diario | Diciembre 10

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ORA

Dios gracias a tu misericordia tengo salvación, por eso exalto tu nombre.

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Esta es la palabra del Señor que vino a Oseas hijo de Beerí durante los reinados de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y durante el reinado de Jeroboán hijo de Joás, rey de Israel.

 

La esposa y los hijos de Oseas

 

La primera vez que el Señor habló por medio de Oseas, le dijo: «Ve y toma por esposa una prostituta, y ten con ella hijos de prostitución, porque el país se ha prostituido por completo. ¡Se ha apartado del Señor

Oseas fue y tomó por esposa a Gómer, hija de Diblayin, la cual concibió y le dio a luz un hijo.

Entonces el Señor le dijo: «Ponle por nombre Jezrel, porque dentro de poco haré que la casa real de Jehú pague por la masacre en Jezrel. Así pondré fin al dominio del reino de Israel. Ese día quebraré el arco de Israel en el valle de Jezrel».

Gómer volvió a concebir y dio a luz una niña. Entonces el Señor le dijo a Oseas: «Ponle por nombre: “Indigna de compasión”, porque no volveré a compadecerme del reino de Israel, sino que le negaré el perdón. En cambio, tendré compasión de la tribu de Judá, y la salvaré; pero no por medio de arco, ni de espada ni de batallas, ni tampoco por medio de caballos y jinetes, sino por medio del Señor su Dios».

Cuando Gómer destetó a la llamada «Indigna de compasión», volvió a concebir y tuvo otro hijo. Entonces el Señor le dijo a Oseas: «Ponle por nombre: “Pueblo ajeno”, porque ni ustedes son mi pueblo, ni yo soy su Dios.

10 »Con todo, los israelitas serán tan numerosos como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el mismo lugar donde se les llamó: “Pueblo ajeno”, se les llamará: “Hijos del Dios viviente”. 11 El pueblo de Judá se reunirá con el pueblo de Israel, y nombrarán un solo jefe y resurgirán en su país, porque grande será el día de Jezrel.

»Llamen a sus hermanos: “Pueblo mío”, y a sus hermanas: “Compadecidas”.

 

Castigo y restauración de Israel

 

»¡Échenle en cara a su madre
    que ni ella es mi esposa ni yo su esposo!
¡Que se quite del rostro el maquillaje de prostituta,
    y de entre los pechos los adornos de ramera!
De lo contrario, la desnudaré por completo;
    la dejaré como el día en que nació.
La pondré como un desierto:
    ¡la convertiré en tierra seca y la mataré de sed!
No tendré compasión de sus hijos,
    porque son hijos de prostitución.
Su madre es una prostituta;
    ¡la que los concibió es una sinvergüenza!
Pues dijo: “Quiero ir tras mis amantes,
    que me dan mi pan y mi agua,
    mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas”.
Por eso le cerraré el paso con espinos;
    la encerraré para que no encuentre el camino.
Con ardor perseguirá a sus amantes,
    y al no encontrarlos dirá:
“Prefiero volver con mi primer esposo,
    porque antes me iba mejor que ahora”.
Ella no ha querido reconocer que soy yo
    quien le da el grano, el vino nuevo y el aceite.
Yo le he multiplicado la plata y el oro,
    ¿y que hizo con ellos? ¡Falsos dioses!

»Por eso, llegado el momento
    le quitaré mi trigo y mi vino nuevo.
La dejaré sin la lana y el lino
    que le di para cubrir su desnudez.
10 Voy a exhibir su desvergüenza
    a la vista de sus amantes,
    y nadie la librará de mi mano.
11 Pondré fin a todo su jolgorio:
    sus peregrinaciones, sus lunas nuevas,
    sus días de reposo, y sus fiestas solemnes.
12 Devastaré sus vides y sus higueras,
    que consideraba la paga de sus amantes.
Las convertiré en maleza,
    y los animales del campo acabarán con ellas.
13 La llamaré a cuentas por los días
    en que quemaba ofrendas a sus falsos dioses,
cuando se adornaba con zarcillos y joyas,
    y, olvidándose de mí, se iba tras sus amantes
            —afirma el Señor—.

14 »Por eso, ahora voy a seducirla:
    me la llevaré al desierto
    y le hablaré con ternura.
15 Allí le devolveré sus viñedos,
    y convertiré el valle de la Desgracia
    en el paso de la Esperanza.
Allí me corresponderá, como en los días de su juventud,
    como en el día en que salió de Egipto.

16 »En aquel día —afirma el Señor—,
    ya no me llamarás: “mi señor”,
    sino que me dirás: “esposo mío”.
17 Te quitaré de los labios el nombre de tus falsos dioses,
    y nunca más volverás a invocarlos.
18 Aquel día haré en tu favor un pacto
    con los animales del campo,
con las aves de los cielos
    y con los reptiles de la tierra.
Eliminaré del país arcos, espadas y guerra,
    para que todos duerman seguros.
19 Yo te haré mi esposa para siempre,
    y te daré como dote el derecho y la justicia,
    el amor y la compasión.
20 Te daré como dote mi fidelidad,
    y entonces conocerás al Señor.

21 »En aquel día yo responderé
    —afirma el Señor—;
yo le responderé al cielo,
    y el cielo le responderá a la tierra;
22 la tierra les responderá al cereal,
    al vino nuevo y al aceite,
    y estos le responderán a Jezrel.
23 Yo la sembraré para mí en la tierra;
    me compadeceré de la “Indigna de compasión”,
a “Pueblo ajeno” lo llamaré: “Pueblo mío”;
    y él me dirá: “Mi Dios”».

 

Oseas se reconcilia con su esposa

 

Me habló una vez más el Señor, y me dijo: «Ve y ama a esa mujer adúltera, que es amante de otro. Ámala como ama el Señor a los israelitas, aunque se hayan vuelto a dioses ajenos y se deleiten con las tortas de pasas que les ofrecen».

Compré entonces a esa mujer por quince monedas de plata y una carga y media de cebada, y le dije: «Vas a vivir conmigo mucho tiempo, pero sin prostituirte. No tendrás relaciones sexuales con ningún otro hombre. ¡Ni yo te voy a tocar!»

Ciertamente los israelitas vivirán mucho tiempo sin rey ni gobernante, sin sacrificio ni altares, ni efod ni ídolos. Pero después los israelitas buscarán nuevamente al Señor su Dios, y a David su rey. En los últimos días acudirán con temor reverente al Señor y a sus bondades.

 

Pleito contra Israel

 

Escuchen, israelitas,
    la palabra del Señor,
porque el Señor va a entrar en juicio
    contra los habitantes del país:

«Ya no hay entre mi pueblo fidelidad ni amor,
    ni conocimiento de Dios.
Cunden, más bien, el perjurio y la mentira.
    Abundan el robo, el adulterio y el asesinato.
    ¡Un homicidio sigue a otro!
Por tanto, se resecará la tierra,
    y desfallecerán todos sus habitantes.
¡Morirán las bestias del campo,
    las aves del cielo y los peces del mar!

»¡Que nadie acuse ni reprenda a nadie!
    ¡Tu pueblo parece acusar al sacerdote!
Tropiezas de día y de noche,
    y los profetas tropiezan contigo;
tu madre dejará de existir,
    pues por falta de conocimiento
    mi pueblo ha sido destruido.

»Puesto que rechazaste el conocimiento,
    yo también te rechazo como mi sacerdote.
Ya que te olvidaste de la ley de tu Dios,
    yo también me olvidaré de tus hijos.
Mientras más aumentaban los sacerdotes,
    más pecaban contra mí;
cambiaron a quien es su gloria
    en algo deshonroso.
El pecado de mi pueblo es su comida;
    se regodean en su perversidad.
¡De tal pueblo, tal sacerdote!
¡Por eso les pediré cuentas de su conducta
    y les daré la paga de sus acciones!

10 »Comerán, pero no quedarán satisfechos;
    se prostituirán, pero no se saciarán;
porque han abandonado al Señor
para entregarse 11     a la prostitución y al vino,
    ¡al mosto que hace perder la razón!
12 Mi pueblo consulta a su ídolo de madera,
    y ese pedazo de palo le responde;
su tendencia a prostituirse los descarría;
    se prostituyen en abierto desafío a su Dios.
13 En la cumbre de montes y colinas
    queman ofrendas y ofrecen sacrificios,
bajo la agradable sombra
    de robles, álamos y encinas.
Por eso se prostituyen sus hijas
    y cometen adulterio sus nueras.
14 Pero no las castigaré
    por sus prostituciones y adulterios,
porque sus propios maridos
    se juntan con prostitutas
y celebran banquetes paganos
    con las sacerdotisas del templo.
¡Es así como acaba por hundirse
    un pueblo falto de entendimiento!

15 »Si tú, Israel, te prostituyes,
    ¡que no resulte culpable Judá!

»No vayan a Guilgal ni suban a Bet Avén,
    ni juren: “¡Por la vida del Señor!”
16 Israel es tan indómito como una novilla.
    ¿Cómo podrá el Señor pastorearlos
    en campo abierto, como a corderos?
17 Efraín se ha aliado con las imágenes;
    ¡pues que se quede con ellas!
18 Cuando ya no tienen licor,
    se entregan de lleno a la prostitución,
    ¡y hasta sus gobernantes aman la deshonra!
19 ¡Por eso un torbellino los arrastrará,
    y quedarán avergonzados por sus sacrificios!

Prólogo

 

Esta es la revelación de Jesucristo, que Dios le dio para mostrar a sus siervos lo que sin demora tiene que suceder. Jesucristo envió a su ángel para dar a conocer la revelación a su siervo Juan, quien por su parte da fe de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca.

 

Saludos y doxología

 

Yo, Juan,

escribo a las siete iglesias que están en la provincia de Asia:

Gracia y paz a ustedes de parte de aquel que es y que era y que ha de venir; y de parte de los siete espíritus que están delante de su trono;

y de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de la resurrección, el soberano de los reyes de la tierra.

Al que nos ama
    y que por su sangre
    nos ha librado de nuestros pecados,
al que ha hecho de nosotros un reino,
    sacerdotes al servicio de Dios su Padre,
¡a él sea la gloria y el poder
    por los siglos de los siglos! Amén.

¡Miren que viene en las nubes!
    Y todos lo verán con sus propios ojos,
    incluso quienes lo traspasaron;
y por él harán lamentación
    todos los pueblos de la tierra.
            ¡Así será! Amén.

«Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios—, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso».

 

Alguien semejante al Hijo del hombre

 

Yo, Juan, hermano de ustedes y compañero en el sufrimiento, en el reino y en la perseverancia que tenemos en unión con Jesús, estaba en la isla de Patmos por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. 10 En el día del Señor vino sobre mí el Espíritu, y oí detrás de mí una voz fuerte, como de trompeta, 11 que decía: «Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea».

12 Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba y, al volverme, vi siete candelabros de oro. 13 En medio de los candelabros estaba alguien «semejante al Hijo del hombre», vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido con una banda de oro a la altura del pecho. 14 Su cabellera lucía como la lana blanca, como la nieve; y sus ojos resplandecían como llama de fuego. 15 Sus pies parecían bronce al rojo vivo en un horno, y su voz era tan fuerte como el estruendo de una catarata. 16 En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su rostro era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17 Al verlo, caí a sus pies como muerto; pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo. Yo soy el Primero y el Último, 18 y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del infierno.

19 »Escribe, pues, lo que has visto, lo que sucede ahora y lo que sucederá después. 20 Esta es la explicación del misterio de las siete estrellas que viste en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros son las siete iglesias.

Lilly Goodman - Solo Tú Navidad

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Por la misericordia de Dios tenemos salvación, exalta su nombre por la eternidad. #2018ReformaIntegral


1Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Dic 10, 2018 at 12:22 am

    Padre Celestial, gracias por la única palabra profética, esa es la Espada del Espíritu. Perdona, cuando no nos sobreedificamos, cuando abandonamos tu palabra, la alabanza y la oración. Reconocemos tu omnipotencia y soberanía, y que la segunda venida de tu hijo, esta cerca. Oramos, por la conversión, y avivamiento de nuestros familiares y amigos cercanos, sacalos de tanta tiniebla y establece tu reino en su corazón, haz que tu Santo Espíritu, los convenza de pecado, de justicia y de juicio. Llamalos a ti, porque la salvación solo es del Señor. Ten piedad y misericordia. Esto lo pedimos, en el nombre de tu hijo Jesucristo. Amen y Amén.

Escribir reflexion.