Julio 13 Devocional Diario

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ORA

Señor, gracias por haberme escogido a pesar de mi insensatez y debilidad para tus propósitos.

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Sigaión de David, que elevó al Señor acerca de Cus el benjaminita.

 

¡Sálvame, Señor mi Dios, porque en ti busco refugio!
    ¡Líbrame de todos mis perseguidores!
De lo contrario, me devorarán como leones;
    me despedazarán, y no habrá quien me libre.

Señor mi Dios, ¿qué es lo que he hecho?
    ¿qué mal he cometido?
Si le he hecho daño a mi amigo,
    si he despojado sin razón al que me oprime,
entonces que mi enemigo me persiga y me alcance;
    que me haga morder el polvo
    y arrastre mi honra por los suelos. Selah

¡Levántate, Señor, en tu ira;
    enfréntate al furor de mis enemigos!
¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!
Que en torno tuyo se reúnan los pueblos;
    reina sobre ellos desde lo alto.
¡El Señor juzgará a los pueblos!

Júzgame, Señor, conforme a mi justicia;
    págame conforme a mi inocencia.
Dios justo, que examinas mente y corazón,
    acaba con la maldad de los malvados
    y mantén firme al que es justo.

10 Mi escudo está en Dios,
    que salva a los de corazón recto.
11 Dios es un juez justo,
    un Dios que en todo tiempo manifiesta su enojo.
12 Si el malvado no se arrepiente,
    Dios afilará la espada y tensará el arco;
13 ya ha preparado sus mortíferas armas;
    ya tiene listas sus llameantes saetas.

14 Miren al preñado de maldad:
    concibió iniquidad y parirá mentira.
15 Cavó una fosa y la ahondó,
    y en esa misma fosa caerá.
16 Su iniquidad se volverá contra él;
    su violencia recaerá sobre su cabeza.

17 ¡Alabaré al Señor por su justicia!
    ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!

 

Al director musical. Sígase la tonada de «La canción del lagar». Salmo de David.

 

Oh Señor, soberano nuestro,
    ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!
    ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos!

Por causa de tus adversarios
    has hecho que brote la alabanza
de labios de los pequeñitos y de los niños de pecho,
    para silenciar al enemigo y al rebelde.

Cuando contemplo tus cielos,
    obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que allí fijaste,
me pregunto:
    «¿Qué es el hombre, para que en él pienses?
    ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?»
Pues lo hiciste poco menos que un dios,
    y lo coronaste de gloria y de honra:
lo entronizaste sobre la obra de tus manos,
    todo lo sometiste a su dominio;
todas las ovejas, todos los bueyes,
    todos los animales del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
    y todo lo que surca los senderos del mar.

Oh Señor, soberano nuestro,
    ¡qué imponente es tu nombre en toda la tierra!

 

Al director musical. Sígase la tonada de «La muerte del hijo». Salmo de David.

 

Álef

 

Quiero alabarte, Señor, con todo el corazón,
    y contar todas tus maravillas.
Quiero alegrarme y regocijarme en ti,
    y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.

 

Bet

 

Mis enemigos retroceden;
    tropiezan y perecen ante ti.
Porque tú me has hecho justicia, me has vindicado;
    tú, juez justo, ocupas tu trono.

 

Guímel

 

Reprendiste a los paganos, destruiste a los malvados;
    ¡para siempre borraste su memoria!
Desgracia sin fin cayó sobre el enemigo;
    arrancaste de raíz sus ciudades,
    y hasta su recuerdo se ha desvanecido.

 

He

 

Pero el Señor reina por siempre;
    para emitir juicio ha establecido su trono.
Juzgará al mundo con justicia;
    gobernará a los pueblos con equidad.

 

Vav

 

El Señor es refugio de los oprimidos;
    es su baluarte en momentos de angustia.

10 En ti confían los que conocen tu nombre,
    porque tú, Señor, jamás abandonas a los que te buscan.

 

Zayin

 

11 Canten salmos al Señor, el rey de Sión;
    proclamen sus proezas entre las naciones.
12 El vengador de los inocentes se acuerda de ellos;
    no pasa por alto el clamor de los afligidos.

 

Jet

 

13 Ten compasión de mí, Señor;
    mira cómo me afligen los que me odian.
Sácame de las puertas de la muerte,
14     para que en las puertas de Jerusalén
    proclame tus alabanzas y me regocije en tu salvación.

 

Tet

 

15 Han caído los paganos
    en la fosa que han cavado;
sus pies quedaron atrapados
    en la red que ellos mismos escondieron.

16 Al Señor se le conoce porque imparte justicia;
    el malvado cae en la trampa que él mismo tendió. Higaión. Selah

 

Yod

 

17 Bajan al sepulcro los malvados,
    todos los paganos que de Dios se olvidan.

Caf

18 Pero el necesitado no será olvidado para siempre,
    ni para siempre se perderá la esperanza del pobre.

19 ¡Levántate, Señor!
    No dejes que el hombre prevalezca;
    ¡haz que las naciones comparezcan ante ti!
20 Infúndeles terror, Señor;
    ¡que los pueblos sepan que son simples mortales! Selah

En Corinto

 

18 Después de esto, Pablo se marchó de Atenas y se fue a Corinto. Allí se encontró con un judío llamado Aquila, natural del Ponto, y con su esposa Priscila. Hacía poco habían llegado de Italia, porque Claudio había mandado que todos los judíos fueran expulsados de Roma. Pablo fue a verlos y, como hacía tiendas de campaña al igual que ellos, se quedó para que trabajaran juntos. Todos los sábados discutía en la sinagoga, tratando de persuadir a judíos y a griegos.

Cuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia, Pablo se dedicó exclusivamente a la predicación, testificándoles a los judíos que Jesús era el Mesías. Pero, cuando los judíos se opusieron a Pablo y lo insultaron, este se sacudió la ropa en señal de protesta y les dijo: «¡Caiga la sangre de ustedes sobre su propia cabeza! Estoy libre de responsabilidad. De ahora en adelante me dirigiré a los gentiles».

Entonces Pablo salió de la sinagoga y se fue a la casa de un tal Ticio Justo, que adoraba a Dios y que vivía al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia. También creyeron y fueron bautizados muchos de los corintios que oyeron a Pablo.

Una noche el Señor le dijo a Pablo en una visión: «No tengas miedo; sigue hablando y no te calles, 10 pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad». 11 Así que Pablo se quedó allí un año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.

12 Mientras Galión era gobernador de Acaya, los judíos a una atacaron a Pablo y lo condujeron al tribunal.

13 ―Este hombre —denunciaron ellos— anda persuadiendo a la gente a adorar a Dios de una manera que va en contra de nuestra ley.

14 Pablo ya iba a hablar cuando Galión les dijo:

―Si ustedes los judíos estuvieran entablando una demanda sobre algún delito o algún crimen grave, sería razonable que los escuchara. 15 Pero, como se trata de cuestiones de palabras, de nombres y de su propia ley, arréglense entre ustedes. No quiero ser juez de tales cosas.

16 Así que mandó que los expulsaran del tribunal. 17 Entonces se abalanzaron todos sobre Sóstenes, el jefe de la sinagoga, y lo golpearon delante del tribunal. Pero Galión no le dio ninguna importancia al asunto.

 

Priscila, Aquila y Apolos

 

18 Pablo permaneció en Corinto algún tiempo más. Después se despidió de los hermanos y emprendió el viaje rumbo a Siria, acompañado de Priscila y Aquila. En Cencreas, antes de embarcarse, se hizo rapar la cabeza a causa de un voto que había hecho. 19 Al llegar a Éfeso, Pablo se separó de sus acompañantes y entró en la sinagoga, donde se puso a discutir con los judíos. 20 Estos le pidieron que se quedara más tiempo con ellos. Él no accedió, 21 pero al despedirse les prometió: «Ya volveré, si Dios quiere». Y zarpó de Éfeso. 22 Cuando desembarcó en Cesarea, subió a Jerusalén a saludar a la iglesia y luego bajó a Antioquía.

23 Después de pasar algún tiempo allí, Pablo se fue a visitar una por una las congregaciones de Galacia y Frigia, animando a todos los discípulos.

24 Por aquel entonces llegó a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría. Era un hombre ilustrado y convincente en el uso de las Escrituras. 25 Había sido instruido en el camino del Señor, y con gran fervor hablaba y enseñaba con la mayor exactitud acerca de Jesús, aunque conocía solo el bautismo de Juan. 26 Comenzó a hablar valientemente en la sinagoga. Al oírlo Priscila y Aquila, lo tomaron a su cargo y le explicaron con mayor precisión el camino de Dios.

27 Como Apolos quería pasar a Acaya, los hermanos lo animaron y les escribieron a los discípulos de allá para que lo recibieran. Cuando llegó, ayudó mucho a quienes por la gracia habían creído, 28 pues refutaba vigorosamente en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús es el Mesías.

Alpha Unión - Acércarme a ti

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Dios escoge lo insensato y débil del mundo para avergonzar a los sabios y poderosos. #2019ClavedeRe


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