Julio 23 Devocional Diario

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ORA

Señor, sé que el estar firme no depende de mis fuerzas sino de caminar diariamente contigo.

LEE

33 Canten al Señor con alegría, ustedes los justos;
    es propio de los íntegros alabar al Señor.
Alaben al Señor al son del arpa;
    entonen alabanzas con el decacordio.
Cántenle una canción nueva;
    toquen con destreza,
    y den voces de alegría.

La palabra del Señor es justa;
    fieles son todas sus obras.
El Señor ama la justicia y el derecho;
    llena está la tierra de su amor.

Por la palabra del Señor fueron creados los cielos,
    y por el soplo de su boca, las estrellas.
Él recoge en un cántaro el agua de los mares,
    y junta en vasijas los océanos.
Tema toda la tierra al Señor;
    hónrenlo todos los pueblos del mundo;
porque él habló, y todo fue creado;
    dio una orden, y todo quedó firme.
10 El Señor frustra los planes de las naciones;
    desbarata los designios de los pueblos.
11 Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre;
    los designios de su mente son eternos.

12 Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
    el pueblo que escogió por su heredad.
13 El Señor observa desde el cielo
    y ve a toda la humanidad;
14 él contempla desde su trono
    a todos los habitantes de la tierra.
15 Él es quien formó el corazón de todos,
    y quien conoce a fondo todas sus acciones.
16 No se salva el rey por sus muchos soldados,
    ni por su mucha fuerza se libra el valiente.
17 Vana esperanza de victoria es el caballo;
    a pesar de su mucha fuerza no puede salvar.
18 Pero el Señor cuida de los que le temen,
    de los que esperan en su gran amor;
19 él los libra de la muerte,
    y en épocas de hambre los mantiene con vida.

20 Esperamos confiados en el Señor;
    él es nuestro socorro y nuestro escudo.
21 En él se regocija nuestro corazón,
    porque confiamos en su santo nombre.
22 Que tu gran amor, Señor, nos acompañe,
    tal como lo esperamos de ti.

 

Salmo de David, cuando fingió estar demente ante Abimélec, por lo cual este lo arrojó de su presencia.

 

 

Álef

 

34 Bendeciré al Señor en todo tiempo;
    mis labios siempre lo alabarán.

 

Bet

 

Mi alma se gloría en el Señor;
    lo oirán los humildes y se alegrarán.

 

Guímel

 

Engrandezcan al Señor conmigo;
    exaltemos a una su nombre.

 

Dálet

 

Busqué al Señor, y él me respondió;
    me libró de todos mis temores.

 

He

 

Radiantes están los que a él acuden;
    jamás su rostro se cubre de vergüenza.

 

Zayin

 

Este pobre clamó, y el Señor le oyó
    y lo libró de todas sus angustias.

 

Jet

 

El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen;
    a su lado está para librarlos.

 

Tet

 

Prueben y vean que el Señor es bueno;
    dichosos los que en él se refugian.

 

Yod

 

Teman al Señor, ustedes sus santos,
    pues nada les falta a los que le temen.

 

Caf

 

10 Los leoncillos se debilitan y tienen hambre,
    pero a los que buscan al Señor nada les falta.

 

Lámed

 

11 Vengan, hijos míos, y escúchenme,
    que voy a enseñarles el temor del Señor.

 

Mem

 

12 El que quiera amar la vida
    y gozar de días felices,

 

Nun

 

13 que refrene su lengua de hablar el mal
    y sus labios de proferir engaños;

 

Sámej

 

14 que se aparte del mal y haga el bien;
    que busque la paz y la siga.

 

Ayin

 

15 Los ojos del Señor están sobre los justos,
    y sus oídos, atentos a sus oraciones;

 

Pe

 

16 el rostro del Señor está contra los que hacen el mal,
    para borrar de la tierra su memoria.

 

Tsade

 

17 Los justos claman, y el Señor los oye;
    los libra de todas sus angustias.

 

Qof

 

18 El Señor está cerca de los quebrantados de corazón,
    y salva a los de espíritu abatido.

 

Resh

 

19 Muchas son las angustias del justo,
    pero el Señor lo librará de todas ellas;

 

Shin

 

20 le protegerá todos los huesos,
    y ni uno solo le quebrarán.

 

Tav

 

21 La maldad destruye a los malvados;
    serán condenados los enemigos de los justos.
22 El Señor libra a sus siervos;
    no serán condenados los que en él confían.

El proceso ante Félix

 

24 Cinco días después, el sumo sacerdote Ananías bajó a Cesarea con algunos de los ancianos y un abogado llamado Tértulo, para presentar ante el gobernador las acusaciones contra Pablo. Cuando se hizo comparecer al acusado, Tértulo expuso su caso ante Félix:

―Excelentísimo Félix, bajo su mandato hemos disfrutado de un largo período de paz, y gracias a la previsión suya se han llevado a cabo reformas en pro de esta nación. En todas partes y en toda ocasión reconocemos esto con profunda gratitud. Pero, a fin de no importunarlo más, le ruego que, con la bondad que lo caracteriza, nos escuche brevemente. Hemos descubierto que este hombre es una plaga que por todas partes anda provocando disturbios entre los judíos. Es cabecilla de la secta de los nazarenos. Incluso trató de profanar el templo; por eso lo prendimos. Usted mismo, al interrogarlo, podrá cerciorarse de la verdad de todas las acusaciones que presentamos contra él.

Los judíos corroboraron la acusación, afirmando que todo esto era cierto. 10 Cuando el gobernador, con un gesto, le concedió la palabra, Pablo respondió:

―Sé que desde hace muchos años usted ha sido juez de esta nación; así que de buena gana presento mi defensa. 11 Usted puede comprobar fácilmente que no hace más de doce días que subí a Jerusalén para adorar. 12 Mis acusadores no me encontraron discutiendo con nadie en el templo, ni promoviendo motines entre la gente en las sinagogas ni en ninguna otra parte de la ciudad. 13 Tampoco pueden probarle a usted las cosas de que ahora me acusan. 14 Sin embargo, esto sí confieso: que adoro al Dios de nuestros antepasados siguiendo este Camino que mis acusadores llaman secta, pues estoy de acuerdo con todo lo que enseña la ley y creo lo que está escrito en los profetas. 15 Tengo en Dios la misma esperanza que estos hombres profesan, de que habrá una resurrección de los justos y de los injustos. 16 En todo esto procuro conservar siempre limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres.

17 »Después de una ausencia de varios años, volví a Jerusalén para traerle donativos a mi pueblo y presentar ofrendas. 18 En esto estaba, habiéndome ya purificado, cuando me encontraron en el templo. No me acompañaba ninguna multitud, ni estaba implicado en ningún disturbio. 19 Los que me vieron eran algunos judíos de la provincia de Asia, y son ellos los que deberían estar delante de usted para formular sus acusaciones, si es que tienen algo contra mí. 20 De otro modo, estos que están aquí deberían declarar qué delito hallaron en mí cuando comparecí ante el Consejo, 21 a no ser lo que exclamé en presencia de ellos: “Es por la resurrección de los muertos por lo que hoy me encuentro procesado delante de ustedes”».

22 Entonces Félix, que estaba bien informado del Camino, suspendió la sesión.

―Cuando venga el comandante Lisias, decidiré su caso —les dijo.

23 Luego le ordenó al centurión que mantuviera custodiado a Pablo, pero que le diera cierta libertad y permitiera que sus amigos lo atendieran.

24 Algunos días después llegó Félix con su esposa Drusila, que era judía. Mandó llamar a Pablo y lo escuchó hablar acerca de la fe en Cristo Jesús. 25 Al disertar Pablo sobre la justicia, el dominio propio y el juicio venidero, Félix tuvo miedo y le dijo: «¡Basta por ahora! Puedes retirarte. Cuando sea oportuno te mandaré llamar otra vez». 26 Félix también esperaba que Pablo le ofreciera dinero; por eso mandaba llamarlo con frecuencia y conversaba con él.

27 Transcurridos dos años, Félix tuvo como sucesor a Porcio Festo, pero, como Félix quería congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.

Blest - Dios conmigo está

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El que piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. #2019ClavedeRe


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