Marzo 02 Devocional Diario

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ORA

Permíteme Señor ver con tus ojos y oír con tus oídos lo que tienes preparado para mi, deseo que tu guíes mi conducta.

LEE

Primer oráculo de Balán

 

23 Balán le dijo a Balac: «Edifícame siete altares en este lugar, y prepárame siete novillos y siete carneros». Balac hizo lo que Balán le pidió, y juntos ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar.

Entonces Balán le dijo a Balac: «Quédate aquí, al lado de tu holocausto, mientras yo voy a ver si el Señor quiere reunirse conmigo. Luego te comunicaré lo que él me revele». Y se fue a un cerro desierto.

Dios vino a su encuentro, y Balán le dijo:

―He preparado siete altares, y en cada altar he ofrecido un novillo y un carnero.

Entonces el Señor puso su palabra en boca de Balán, y le dijo:

―Vuelve adonde está Balac, y repítele lo que te voy a decir.

Balán regresó y encontró a Balac de pie, al lado de su holocausto, en compañía de todos los jefes de Moab. Y Balán pronunció su oráculo:

«De Aram, de las montañas de Oriente,
    me trajo Balac, el rey de Moab.
“Ven —me dijo—, maldice por mí a Jacob;
    ven, deséale el mal a Israel”.
¿Pero cómo podré echar maldiciones
    sobre quien Dios no ha maldecido?
¿Cómo podré desearle el mal
    a quien el Señor no se lo desea?
Desde la cima de las peñas lo veo;
    desde las colinas lo contemplo:
es un pueblo que vive apartado,
    que no se cuenta entre las naciones.
10 ¿Quién puede calcular la descendencia de Jacob,
    tan numerosa como el polvo,
    o contar siquiera la cuarta parte de Israel?
¡Sea mi muerte como la del justo!
    ¡Sea mi fin semejante al suyo!»

11 Entonces Balac le reclamó a Balán:

―¿Qué me has hecho? Te traje para que lanzaras una maldición sobre mis enemigos, ¡y resulta que no has hecho más que bendecirlos!

12 Pero Balán le respondió:

―¿Acaso no debo decir lo que el Señor me pide que diga?

 

Segundo oráculo de Balán

 

13 Entonces Balac le dijo:

―Por favor, ven conmigo a otro lugar. Desde allí podrás ver solo a una parte del pueblo, y no a todos ellos, y les desearás el mal.

14 Así que lo llevó al campo de Zofín en la cumbre del monte Pisgá. Allí edificó siete altares, y en cada uno de ellos ofreció un novillo y un carnero. 15 Allí Balán le dijo a Balac: «Quédate aquí, al lado de tu holocausto, mientras yo voy a reunirme con Dios».

16 El Señor se reunió con Balán y puso en boca de este su palabra. Le dijo: «Vuelve adonde está Balac, y repite lo que te voy a decir».

17 Balán se fue adonde estaba Balac, y lo encontró de pie, al lado de su holocausto, en compañía de los jefes de Moab. Balac le preguntó:

―¿Qué dijo el Señor?

18 Entonces Balán pronunció su oráculo:

«Levántate, Balac, y escucha;
    óyeme, hijo de Zipor.
19 Dios no es un simple mortal
    para mentir y cambiar de parecer.
¿Acaso no cumple lo que promete
    ni lleva a cabo lo que dice?
20 Se me ha ordenado bendecir
    y, si eso es lo que Dios quiere,
    yo no puedo hacer otra cosa.

21 »Dios no se ha fijado en la maldad de Jacob
    ni ha reparado en la violencia de Israel.
El Señor su Dios está con ellos;
    y entre ellos se le aclama como rey.
22 Dios los sacó de Egipto
    con la fuerza de un toro salvaje.
23 Contra Jacob no hay brujería que valga,
    ni valen las hechicerías contra Israel.
De Jacob y de Israel se dirá:
    “¡Miren lo que Dios ha hecho!”
24 Un pueblo se alza como leona;
    se levanta como león.
No descansará hasta haber devorado su presa
    y bebido la sangre de sus víctimas».

25 Balac le dijo entonces a Balán:

―¡Si no los vas a maldecir, tampoco los bendigas!

26 Balán le respondió:

―¿Acaso no te advertí que yo repetiría todo lo que el Señor me ordenara decir?

 

Tercer oráculo de Balán

 

27 Balac le dijo a Balán:

―Por favor, ven conmigo, que te llevaré a otro lugar. Tal vez a Dios le parezca bien que los maldigas desde allí.

28 Así que llevó a Balán hasta la cumbre del monte Peor, desde donde puede verse el desierto de Jesimón. 29 Allí Balán le dijo:

―Edifícame siete altares en este lugar, y prepárame siete novillos y siete carneros.

30 Balac hizo lo que Balán le pidió, y en cada altar ofreció un novillo y un carnero.

24 Pero, cuando Balán se dio cuenta de que al Señor le complacía que se bendijera a Israel, no recurrió a la hechicería, como otras veces, sino que volvió su rostro hacia el desierto. Cuando Balán alzó la vista y vio a Israel acampando por tribus, el Espíritu del Señor vino sobre él; entonces pronunció su oráculo:

«Palabras de Balán hijo de Beor;
    palabras del varón clarividente.
Palabras del que oye las palabras de Dios,
    del que contempla la visión del Todopoderoso,
    del que cae en trance y tiene visiones.

»¡Cuán hermosas son tus tiendas, Jacob!
    ¡Qué bello es tu campamento, Israel!
Son como arroyos que se ensanchan,
    como jardines a la orilla del río,
como áloes plantados por el Señor,
    como cedros junto a las aguas.
Sus cántaros rebosan de agua;
    su semilla goza de agua abundante.
Su rey es más grande que Agag;
    su reinado se engrandece.

»Dios los sacó de Egipto
    con la fuerza de un toro salvaje.
Israel devora a las naciones hostiles
    y les parte los huesos;
    ¡las atraviesa con sus flechas!
Se agacha como un león,
    se tiende como una leona:
    ¿quién se atreverá a molestarlo?
¡Benditos sean los que te bendigan!
    ¡Malditos sean los que te maldigan!»

10 Entonces la ira de Balac se encendió contra Balán, y chasqueando los dedos le dijo:

―Te mandé llamar para que echaras una maldición sobre mis enemigos, ¡y estas tres veces no has hecho sino bendecirlos! 11 ¡Más te vale volver a tu tierra! Prometí que te recompensaría, pero esa recompensa te la ha negado el Señor.

12 Balán le contestó:

―Yo les dije a los mensajeros que me enviaste: 13 “Aun si Balac me diera su palacio lleno de oro y de plata, yo no podría hacer nada bueno ni malo, sino ajustarme al mandamiento del Señor mi Dios. Lo que el Señor me ordene decir, eso diré”. 14 Ahora que vuelvo a mi pueblo, voy a advertirte en cuanto a lo que este pueblo hará con tu pueblo en los días postreros.

 

Cuarto oráculo de Balán

 

15 Entonces Balán pronunció su oráculo:

«Palabras de Balán hijo de Beor,
    palabras del varón clarividente.
16 Palabras del que oye las palabras de Dios
    y conoce el pensamiento del Altísimo;
del que contempla la visión del Todopoderoso,
    del que cae en trance y tiene visiones:

17 »Lo veo, pero no ahora;
    lo contemplo, pero no de cerca.
Una estrella saldrá de Jacob;
    un rey surgirá en Israel.
Aplastará las sienes de Moab
    y el cráneo de todos los hijos de Set.
18 Edom será conquistado;
    Seír, su enemigo, será dominado,
    mientras que Israel hará proezas.
19 De Jacob saldrá un soberano,
    y destruirá a los sobrevivientes de Ar».

 

Últimos oráculos de Balán

 

20 Balán miró a Amalec y pronunció este oráculo:

«Amalec fue el primero entre las naciones,
    pero su fin será la destrucción total».

21 Luego miró Balán al quenita y pronunció este oráculo:

«Aunque tienes una morada segura
    y tu nido está sobre las rocas,
22 tú, Caín, estás destinado al fuego,
    y Asiria te llevará cautivo».

23 Entonces Balán pronunció este oráculo:

«¡Ay!, ¿quién seguirá con vida
    cuando Dios determine hacer esto?
24 Vendrán barcos desde las costas de Chipre,
    que oprimirán a Asiria y a Éber,
    pues ellos también serán destruidos».

25 Después de esto Balán se levantó y volvió a su tierra, y también Balac se fue por su camino.

 

Infidelidad de Israel

 

25 Mientras los israelitas acampaban en Sitín, comenzaron a prostituirse con las mujeres moabitas, las cuales los invitaban a participar en los sacrificios a sus dioses. Los israelitas comían delante de esos dioses y se inclinaban a adorarlos. Esto los llevó a unirse al culto de Baal Peor. Por tanto, la ira del Señor se encendió contra ellos.

Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y ahórcalos en mi presencia a plena luz del día, para que el furor de mi ira se aparte de Israel».

Moisés les ordenó a los jueces de Israel: «Maten a los hombres bajo su mando que se hayan unido al culto de Baal Peor».

Mientras el pueblo lloraba a la entrada de la Tienda de reunión, un israelita trajo a una madianita y, en presencia de Moisés y de toda la comunidad israelita, tuvo el descaro de presentársela a su familia. De esto se dio cuenta el sacerdote Finés, que era hijo de Eleazar y nieto del sacerdote Aarón. Finés abandonó la asamblea y, lanza en mano, siguió al hombre, entró en su tienda y atravesó al israelita y a la mujer. De este modo cesó la mortandad que se había desatado contra los israelitas. Con todo, los que murieron a causa de la plaga fueron veinticuatro mil.

10 El Señor le dijo a Moisés: 11 «Finés, hijo de Eleazar y nieto del sacerdote Aarón, ha hecho que mi ira se aparte de los israelitas, pues ha actuado con el mismo celo que yo habría tenido por mi honor. Por eso no destruí a los israelitas con el furor de mi celo. 12 Dile, pues, a Finés que yo le concedo mi pacto de comunión, 13 por medio del cual él y sus descendientes gozarán de un sacerdocio eterno, ya que defendió celosamente mi honor e hizo expiación por los israelitas».

14 El hombre que fue atravesado junto con la madianita se llamaba Zimri hijo de Salu, y era jefe de una familia de la tribu de Simeón. 15 La madianita se llamaba Cozbí, y era hija de Zur, jefe de una familia de Madián.

16 El Señor le dijo a Moisés: 17 «Ataca a los madianitas y mátalos, 18 porque ellos también los atacaron a ustedes con sus artimañas, pues en Baal Peor los sedujeron, como en el caso de Cozbí, la hija del jefe madianita que fue muerta el día de la mortandad en Baal Peor».

14 De nuevo Jesús llamó a la multitud.

―Escúchenme todos —dijo— y entiendan esto: 15 Nada de lo que viene de afuera puede contaminar a una persona. Más bien, lo que sale de la persona es lo que la contamina. 

17 Después de que dejó a la gente y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron sobre la comparación que había hecho.

18 ―¿Tampoco ustedes pueden entenderlo? —les dijo—. ¿No se dan cuenta de que nada de lo que entra en una persona puede contaminarla? 19 Porque no entra en su corazón, sino en su estómago, y después va a dar a la letrina.

Con esto Jesús declaraba limpios todos los alimentos. 20 Luego añadió:

―Lo que sale de la persona es lo que la contamina. 21 Porque de adentro, del corazón humano, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los homicidios, los adulterios, 22 la avaricia, la maldad, el engaño, el libertinaje, la envidia, la calumnia, la arrogancia y la necedad. 23 Todos estos males vienen de adentro y contaminan a la persona.

 

La fe de una mujer sirofenicia

 

24 Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido. 25 De hecho, muy pronto se enteró de su llegada una mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno, así que fue y se arrojó a sus pies. 26 Esta mujer era extranjera, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara al demonio que tenía su hija.

27 ―Deja que primero se sacien los hijos —replicó Jesús—, porque no está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.

28 ―Sí, Señor —respondió la mujer—, pero hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan los hijos.

29 Jesús le dijo:

―Por haberme respondido así, puedes irte tranquila; el demonio ha salido de tu hija.

30 Cuando ella llegó a su casa, encontró a la niña acostada en la cama. El demonio ya había salido de ella.

 

Jesús sana a un sordomudo

 

31 Luego regresó Jesús de la región de Tiro y se dirigió por Sidón al mar de Galilea, internándose en la región de Decápolis. 32 Allí le llevaron un sordo tartamudo, y le suplicaban que pusiera la mano sobre él.

33 Jesús lo apartó de la multitud para estar a solas con él, le puso los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. 34 Luego, mirando al cielo, suspiró profundamente y le dijo: «¡Efatá!» (que significa: ¡Ábrete!). 35 Con esto, se le abrieron los oídos al hombre, se le destrabó la lengua y comenzó a hablar normalmente.

36 Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo seguían propagando. 37 La gente estaba sumamente asombrada, y decía: «Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Rojo - Solo Tu

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Abre tus ojos y oídos para conocer lo que Dios tiene para ti. #2019ClavedeRe


3 Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Mar 3, 2018 at 8:48 am

    Padre Celestial. Dios de milagros, en el nombre de tu hijo Jesús, hoy oramos, porque tu mano sanadora, pase por nuestra amiga Tefa, y si es tu voluntad buena, agradable y perfecta sea sanada.. Para que ella te Glorifique solo a ti. Padre Amado, ten Piedad y misericordia. Porque nosotros creemos que tu hijo Jesús «Todo lo hace bien. Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos. Amén y Amén 🙏

  • Patricia | Mar 2, 2019 at 2:29 am

    Señor deseo y anhelo tu santidad

  • Kelly | Mar 2, 2019 at 11:28 pm

    Padre celestial, Gracias por tanto que has hecho por mi, a ti pido sanidad espiritual, enseñanos a escuchar y ver al projimo como tu lo haces. Te pido sanidad y mas de ti en mi familia en el nombre de Jesus. Amén.

Escribir reflexion.