Marzo 15 Devocional Diario

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ORA

Señor hazme vivir en tu sabiduría, habitar en tu luz; quiero colocar mis ojos solo en ti.

LEE

25 »Cuando dos hombres tengan un pleito, se presentarán ante el tribunal y los jueces decidirán el caso, absolviendo al inocente y condenando al culpable. Si el culpable merece que lo azoten, el juez le ordenará tenderse en el suelo y hará que allí mismo le den el número de azotes que su crimen merezca. Pero no se le darán más de cuarenta azotes; más de eso sería humillante para tu hermano.

»No le pongas bozal al buey mientras esté trillando.

»Si dos hermanos viven en el mismo hogar y uno muere sin dejar hijos, su viuda no se casará fuera de la familia. El hermano del esposo la tomará y se casará con ella para cumplir con su deber de cuñado. El primer hijo que ella tenga llevará el nombre del hermano muerto, para que su nombre no desaparezca de Israel.

»Si tal hombre no quiere casarse con la viuda de su hermano, ella recurrirá a los ancianos, a la entrada de la ciudad, y les dirá: “Mi cuñado no quiere mantener vivo en Israel el nombre de su hermano. Se niega a cumplir conmigo su deber de cuñado”. Entonces los ancianos lo llamarán y le hablarán. Si persiste en decir: “No quiero casarme con ella”, la cuñada se acercará a él y, en presencia de los ancianos, le quitará una de las sandalias, le escupirá en la cara, y dirá: “Esto es lo que se hace con quien no quiere mantener viva la descendencia de su hermano”. 10 Y para siempre se conocerá en Israel a ese hombre y a su familia como “los descalzos”.

11 »Si dos hombres se están peleando y la mujer de uno de ellos, para rescatar a su esposo, agarra al atacante por los genitales, 12 tú le cortarás a ella la mano. No le tendrás compasión.

13 »No tendrás en tu bolsa dos pesas diferentes, una más pesada que la otra. 14 Tampoco tendrás en tu casa dos medidas diferentes, una más grande que la otra. 15 Más bien, tendrás pesas y medidas precisas y justas, para que vivas mucho tiempo en la tierra que te da el Señor tu Dios, 16 porque él aborrece a quien comete tales actos de injusticia.

17 »Recuerda lo que te hicieron los amalecitas después de que saliste de Egipto: 18 cuando estabas cansado y fatigado, salieron a tu encuentro y atacaron por la espalda a todos los rezagados. ¡No tuvieron temor de Dios! 19 Por eso, cuando el Señor tu Dios te dé la victoria sobre todas las naciones enemigas que rodean la tierra que él te da como herencia, borrarás para siempre el recuerdo de los descendientes de Amalec. ¡No lo olvides!

 

Diezmos y primicias

 

26 »Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te da como herencia, y tomes posesión de ella y te establezcas allí, tomarás de las primicias de todo lo que produzca la tierra que el Señor tu Dios te da, y las pondrás en una canasta. Luego irás al lugar donde el Señor tu Dios haya decidido habitar, y le dirás al sacerdote que esté oficiando: “Hoy declaro, ante el Señor tu Dios, que he entrado en la tierra que él nos dio, tal como se lo juró a nuestros antepasados”.

»El sacerdote tomará de tus manos la canasta y la pondrá frente al altar del Señor tu Dios. Entonces tú declararás ante el Señor tu Dios:

“Mi padre fue un arameo errante, y descendió a Egipto con poca gente. Vivió allí hasta llegar a ser una gran nación, fuerte y numerosa. Pero los egipcios nos maltrataron, nos hicieron sufrir y nos sometieron a trabajos forzados. Nosotros clamamos al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestro ruego y vio la miseria, el trabajo y la opresión que nos habían impuesto. Por eso el Señor nos sacó de Egipto con actos portentosos y gran despliegue de poder, con señales, prodigios y milagros que provocaron gran terror. Nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, donde abundan la leche y la miel. 10 Por eso ahora traigo las primicias de la tierra que el Señor tu Dios me ha dado”.

»Acto seguido, pondrás la canasta delante del Señor tu Dios, y te postrarás ante él. 11 Y los levitas y los extranjeros celebrarán contigo todo lo bueno que el Señor tu Dios te ha dado a ti y a tu familia.

12 »Cuando ya hayas apartado la décima parte de todos tus productos del tercer año, que es el año del diezmo, se la darás al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, para que coman y se sacien en tus ciudades. 13 Entonces le dirás al Señor tu Dios:

“Ya he retirado de mi casa la porción consagrada a ti, y se la he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que tú me mandaste. No me he apartado de tus mandamientos ni los he olvidado. 14 Mientras estuve de luto, no comí nada de esta porción consagrada; mientras estuve impuro, no tomé nada de ella ni se la ofrecí a los muertos. Señor mi Dios, yo te he obedecido y he hecho todo lo que me mandaste. 15 Mira desde el cielo, desde el santo lugar donde resides y, tal como se lo juraste a nuestros antepasados, bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, tierra donde abundan la leche y la miel”.

 

Exhortación a seguir los mandamientos del Señor

 

16 »Hoy el Señor tu Dios te manda obedecer estos preceptos y normas. Pon todo lo que esté de tu parte para practicarlos con todo tu corazón y con toda tu alma. 17 Hoy has declarado que el Señor es tu Dios y que andarás en sus caminos, que prestarás oído a su voz y que cumplirás sus preceptos, mandamientos y normas. 18 Por su parte, hoy mismo el Señor ha declarado que tú eres su pueblo, su posesión preciosa, tal como lo prometió. Obedece, pues, todos sus mandamientos. 19 El Señor ha declarado que te pondrá por encima de todas las naciones que ha formado, para que seas alabado y recibas fama y honra. Serás una nación consagrada al Señor tu Dios».

 

El altar sobre el monte Ebal

 

27 Moisés y los ancianos de Israel le dieron al pueblo esta orden: «Cumple todos estos mandamientos que hoy te entrego. Después de cruzar el Jordán y de entrar en la tierra que el Señor tu Dios te da, levantarás unas piedras grandes, las revocarás con cal, y escribirás sobre ellas todas las palabras de esta ley. Esto lo harás después de cruzar el Jordán y de entrar en la tierra que el Señor tu Dios te da, tierra donde abundan la leche y la miel, tal como el Señor tu Dios se lo prometió a tus antepasados. Cuando hayas cruzado el Jordán, colocarás esas piedras sobre el monte Ebal y las revocarás con cal, tal como te lo ordeno hoy. Edificarás allí un altar de piedra en honor al Señor tu Dios, pero no con piedras labradas con instrumentos de hierro, sino con piedras enteras, porque el altar del Señor deberá construirse con piedras del campo. Quemarás sobre él ofrendas al Señor tu Dios; ofrecerás allí sacrificios de comunión, y los comerás y te regocijarás en la presencia del Señor tu Dios. Sobre las piedras de ese altar escribirás claramente todas las palabras de esta ley».

 

Maldiciones desde el monte Ebal

 

Entonces Moisés y los sacerdotes levitas dijeron a todo Israel: «¡Guarda silencio, Israel, y escucha! Hoy te has convertido en el pueblo del Señor tu Dios. 10 Obedece al Señor tu Dios y cumple los mandamientos y preceptos que hoy te mando».

11 Ese mismo día Moisés le ordenó al pueblo:

12 «Cuando hayan cruzado el Jordán, las siguientes tribus estarán sobre el monte Guerizín para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín.

13 »Sobre el monte Ebal estarán estas otras, para pronunciar las maldiciones: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.

14 »Los levitas tomarán la palabra, y en voz alta le dirán a todo el pueblo de Israel:

15 “Maldito sea quien haga un ídolo, ya sea tallado en madera o fundido en metal, y lo ponga en un lugar secreto. Es creación de las manos de un artífice, y por lo tanto es detestable al Señor”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

16 “Maldito sea quien deshonre a su padre o a su madre”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

17 “Maldito sea quien altere los límites de la propiedad de su prójimo”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

18 “Maldito sea quien desvíe de su camino a un ciego”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

19 “Maldito sea quien viole los derechos del extranjero, del huérfano o de la viuda”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

20 “Maldito sea quien se acueste con la mujer de su padre, pues con tal acción deshonra el lecho de su padre”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

21 “Maldito sea quien tenga relaciones sexuales con un animal”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

22 “Maldito sea quien se acueste con su hermana, hija de su padre o de su madre”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

23 “Maldito sea quien se acueste con su suegra”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

24 “Maldito sea quien mate a traición a su prójimo”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

25 “Maldito sea quien acepte soborno para matar al inocente”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

26 “Maldito sea quien no practique fielmente las palabras de estaley”.

Y todo el pueblo dirá: “¡Amén!”

Jesús predice la negación de Pedro

 

27 ―Todos ustedes me abandonarán —les dijo Jesús—, porque está escrito:

»“Heriré al pastor,
    y se dispersarán las ovejas”.

28 Pero, después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea».

29 ―Aunque todos te abandonen, yo no —declaró Pedro.

30 ―Te aseguro —le contestó Jesús— que hoy, esta misma noche, antes de que el gallo cante por segunda vez, me negarás tres veces.

31 ―Aunque tenga que morir contigo —insistió Pedro con vehemencia—, jamás te negaré.

Y los demás dijeron lo mismo.

 

Getsemaní

 

32 Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras yo oro». 33 Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir temor y tristeza. 34 «Es tal la angustia que me invade que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y vigilen».

35 Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora. 36 Decía: «Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».

37 Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos. «Simón —le dijo a Pedro—, ¿estás dormido? ¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora? 38 Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil».

39 Una vez más se retiró e hizo la misma oración. 40 Cuando volvió, los encontró dormidos otra vez, porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían qué decirle. 41 Al volver por tercera vez, les dijo: «¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. 42 ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!»

 

Arresto de Jesús

 

43 Todavía estaba hablando Jesús cuando de repente llegó Judas, uno de los doce. Lo acompañaba una turba armada con espadas y palos, enviada por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos.

44 El traidor les había dado esta contraseña: «Al que yo le dé un beso, ese es; arréstenlo y llévenselo bien asegurado». 45 Tan pronto como llegó, Judas se acercó a Jesús.

―¡Rabí! —le dijo, y lo besó.

46 Entonces los hombres prendieron a Jesús. 47 Pero uno de los que estaban ahí desenfundó la espada e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole una oreja.

48 ―¿Acaso soy un bandido —dijo Jesús—, para que vengan con espadas y palos a arrestarme? 49 Día tras día estaba con ustedes, enseñando en el templo, y no me prendieron. Pero es preciso que se cumplan las Escrituras.

50 Entonces todos lo abandonaron y huyeron. 51 Cierto joven que se cubría con solo una sábana iba siguiendo a Jesús. Lo detuvieron, 52 pero él soltó la sábana y escapó desnudo.

 

Jesús ante el Consejo

 

53 Llevaron a Jesús ante el sumo sacerdote y se reunieron allí todos los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley.

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Busquemos vivir en la luz de Cristo donde siempre hallaremos sabiduría. #2019ClavedeRe


3 Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Mar 15, 2018 at 6:59 pm

    Hoy Padre Amado, tu palabra, nos recuerda el temor y la tristeza de tu hijo Jesús. Padre Celestial, que nuestra actitud, ante las pruebas y las aflicciones, sean de Orar, de Glorificar, y de entender que tu así lo quieres, y que tu lo que quieres es mostrarnos tu gran Atributo del Amor. Llénanos de fortaleza, y que digamos como Job: ” Bendito sea el nombre del Señor”. Dios nuestro, que nos mantengamos despiertos, alertas y en oración, para no caer en tentaciones., aleja, las malas influencias, y que sea tu Espíritu, el que nos guíe, y nos enseñe, como afrontarlos ataques del principe del mundo. Esto te lo pedimos, en el nombre de tu hijo Jesús. Amen y Amen.

  • Daniel Enriquez | Mar 15, 2019 at 12:30 pm

    SEÑOR mío: gracias por tu palabra ….por la renovación que esta está trayendo a mi mente….gracias por el privilegio que me das de compartirla con otros….ayúdanos a ser hacedores de tu palabra…TE AMO mi SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO

  • Carlos Iván Molina Roa | Mar 17, 2019 at 12:14 am

    Padre Celestial, que vivamos en el Espíritu. Llenanos del la templanza suficiente, para resistirnos a Satanas huir del mundo y vencer con el Espíritu. Lo oramos en Cristo Jesús. Amén y Amén 🙏.

Escribir reflexion.