Esperanza – 18 MAR

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ORA

Gracias Señor por todo lo que me provees y lo que puedo disfrutar, no permitas que mi corazón se aleje de ti.

LEE

32 «Escuchen, cielos, y hablaré;
    oye, tierra, las palabras de mi boca.
Que caiga mi enseñanza como lluvia
    y desciendan mis palabras como rocío,
como aguacero sobre el pasto nuevo,
    como lluvia abundante sobre plantas tiernas.
Proclamaré el nombre del Señor.
    ¡Alaben la grandeza de nuestro Dios!
Él es la Roca, sus obras son perfectas,
    y todos sus caminos son justos.
Dios es fiel; no practica la injusticia.
    Él es recto y justo.
Actuaron contra él de manera corrupta;
    para vergüenza de ellos, ya no son sus hijos;
    ¡son una generación torcida y perversa!

»¿Y así le pagas al Señor,
    pueblo tonto y necio?
¿Acaso no es tu Padre, tu Creador,
    el que te hizo y te formó?
Recuerda los días de antaño;
    considera las épocas del remoto pasado.
Pídele a tu padre que te lo diga,
    y a los ancianos que te lo expliquen.
Cuando el Altísimo dio su herencia a las naciones,
    cuando dividió a toda la humanidad,
les puso límites a los pueblos
    según el número de los hijos de Israel.
Porque la porción del Señor es su pueblo;
    Jacob es su herencia asignada.
10 Lo halló en una tierra desolada,
    en la rugiente soledad del yermo.
Lo protegió y lo cuidó;
    lo guardó como a la niña de sus ojos;
11 como un águila que agita el nido
    y revolotea sobre sus polluelos,
que despliega su plumaje
    y los lleva sobre sus alas.

12 »Solo el Señor lo guiaba;
    ningún dios extraño iba con él.
13 Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra
    y lo alimentó con el fruto de los campos.
Lo nutrió con miel y aceite,
    que hizo brotar de la roca;
14 con natas y leche de la manada y del rebaño,
    y con cebados corderos y cabritos;
con toros selectos de Basán
    y las mejores espigas del trigo.
    ¡Bebió la sangre espumosa de la uva!

15 »Jesurún engordó y pateó;
    se hartó de comida,
    y se puso corpulento y rollizo.
Abandonó al Dios que le dio vida
    y rechazó a la Roca, su Salvador.
16 Lo provocó a celos con dioses extraños
    y lo hizo enojar con sus ídolos detestables.
17 Ofreció sacrificios a los demonios,
    que no son Dios;
    dioses que no había conocido,
    dioses recién aparecidos,
    dioses no honrados por sus padres.
18 ¡Desertaste de la Roca que te engendró!
    ¡Olvidaste al Dios que te dio vida!

19 »Al ver esto, el Señor los rechazó
    porque sus hijos y sus hijas lo irritaron.
20 “Les voy a dar la espalda —dijo—,
    y a ver en qué terminan;
son una generación perversa,
    ¡son unos hijos infieles!
21 Me provocaron a celos con lo que no es Dios como yo,
    y me enojaron con sus ídolos inútiles.
Pues yo haré que ustedes sientan envidia de los que no son pueblo;
    voy a irritarlos con una nación insensata.
22 Se ha encendido el fuego de mi ira,
    que quema hasta lo profundo del abismo.
Devorará la tierra y sus cosechas,
    y consumirá la raíz de las montañas.

23 »”Amontonaré calamidades sobre ellos
    y gastaré mis flechas en su contra.
24 Enviaré a que los consuman el hambre,
    la pestilencia nauseabunda y la plaga mortal.
Lanzaré contra ellos los colmillos de las fieras
    y el veneno de las víboras que se arrastran por el polvo.
25 En la calle, la espada los dejará sin hijos,
    y en sus casas reinará el terror.
Perecerán los jóvenes y las doncellas,
    los que aún maman y los que peinan canas.
26 Me dije: ‘Voy a dispersarlos;
    borraré de la tierra su memoria’.
27 Pero temí las provocaciones del enemigo;
    temí que el adversario no entendiera
y llegara a pensar: ‘Hemos triunfado;
    nada de esto lo ha hecho el Señor’ ”.

28 »Como nación, son unos insensatos;
    carecen de discernimiento.
29 ¡Si tan solo fueran sabios y entendieran esto,
    y comprendieran cuál será su fin!
30 ¿Cómo podría un hombre perseguir a mil
    si su Roca no los hubiera vendido?
¿Cómo podrían dos hacer huir a diez mil
    si el Señor no los hubiera entregado?
31 Su roca no es como la nuestra.
    ¡Aun nuestros enemigos lo reconocen!
32 Su viña es un retoño de Sodoma,
    de los campos de Gomorra.
Sus uvas están llenas de veneno;
    sus racimos, preñados de amargura.
33 Su vino es veneno de víboras,
    ponzoña mortal de serpientes.

34 »“¿No he tenido esto en reserva,
    y lo he sellado en mis archivos?
35 Mía es la venganza; yo pagaré.
    A su debido tiempo, su pie resbalará.
Se apresura su desastre,
    y el día del juicio se avecina”.

36 »El Señor defenderá a su pueblo
    cuando lo vea sin fuerzas;
tendrá compasión de sus siervos
    cuando ya no haya ni esclavos ni libres.
37 Y les dirá: “¿Dónde están ahora sus dioses,
    la roca en la cual se refugiaron?
38 ¿Dónde están los dioses
    que comieron la gordura de sus sacrificios
    y bebieron el vino de sus libaciones?
¡Que se levanten a ayudarles!
    ¡Que les den abrigo!

39 »”¡Vean ahora que yo soy único!
    No hay otro Dios fuera de mí.
Yo doy la muerte y devuelvo la vida,
    causo heridas y doy sanidad.
    Nadie puede librarse de mi poder.
40 Levanto la mano al cielo y declaro:
    Tan seguro como que vivo para siempre,
41 cuando afile mi espada reluciente
    y en el día del juicio la tome en mis manos,
me vengaré de mis adversarios;
    ¡les daré su merecido a los que me odian!
42 Mis flechas se embriagarán de sangre,
    y mi espada se hartará de carne:
sangre de heridos y de cautivos,
    cabezas de caudillos enemigos”.

43 »Alégrense, naciones, con el pueblo de Dios;
    él vengará la sangre de sus siervos.
¡Sí! Dios se vengará de sus enemigos,
    y hará expiación por su tierra y por su pueblo».

44 Acompañado de Josué hijo de Nun, Moisés fue y recitó ante el pueblo todas las palabras de este cántico. 45 Cuando terminó, les dijo a todos los israelitas: 46 «Mediten bien en todo lo que les he declarado solemnemente este día, y díganles a sus hijos que obedezcan fielmente todas las palabras de esta ley. 47 Porque no son palabras vanas para ustedes, sino que de ellas depende su vida; por ellas vivirán mucho tiempo en el territorio que van a poseer al otro lado del Jordán».

 

Anuncio de la muerte de Moisés

 

48 Ese mismo día el Señor le dijo a Moisés: 49 «Sube a las montañas de Abarín, y contempla desde allí el monte Nebo, en el territorio de Moab, frente a Jericó, y el territorio de Canaán, el cual voy a dar en posesión a los israelitas. 50 En el monte al que vas a subir morirás, y te reunirás con los tuyos, así como tu hermano Aarón murió y se reunió con sus antepasados en el monte Hor. 51 Esto será así porque, a la vista de todos los israelitas, ustedes dos me fueron infieles en las aguas de Meribá Cades; en el desierto de Zin no honraron mi santidad. 52 Por eso no entrarás en el territorio que voy a darle al pueblo de Israel; solamente podrás verlo de lejos».

 

Moisés bendice a las tribus

 

33 Antes de su muerte, Moisés, hombre de Dios, bendijo así a los israelitas:

«Vino el Señor desde el Sinaí:
    vino sobre su pueblo, como aurora, desde Seír;
resplandeció desde el monte Parán,
    y llegó desde Meribá Cades
    con rayos de luz en su diestra.
Tú eres quien ama a su pueblo;
    todos los santos están en tu mano.
Por eso siguen tus pasos
    y de ti reciben instrucción.
Es la ley que nos dio Moisés,
    el tesoro de la asamblea de Jacob.
El Señor era rey sobre Jesurún
    cuando los líderes del pueblo se reunieron,
    junto con las tribus de Israel.

»Que Rubén viva, y que no muera;
    ¡sean innumerables sus hombres!»

Y esto dijo acerca de Judá:

«Oye, Señor, el clamor de Judá;
    hazlo volver a su pueblo.
Judá defiende su causa con sus propias fuerzas.
    ¡Ayúdalo contra sus enemigos!»

Acerca de Leví dijo:

«El urim y el tumim, que son tuyos,
    los has dado al hombre que favoreces.
Lo pusiste a prueba en Masá;
    en las aguas de Meribá contendiste con él.
Dijo de su padre y de su madre:
    “No los tomo en cuenta”.
No reconoció a sus hermanos,
    y hasta desconoció a sus hijos,
pero tuvo en cuenta tu palabra
    y obedeció tu pacto.
10 Le enseñó tus preceptos a Jacob
    y tu ley a Israel.
Presentó ante ti, sobre tu altar,
    el incienso y las ofrendas del todo quemadas.
11 Bendice, Señor, sus logros
    y acepta la obra de sus manos.
Destruye el poder de sus adversarios;
    ¡que nunca más se levanten sus enemigos!»

12 Acerca de Benjamín dijo:

«Que el amado del Señor repose seguro en él,
    porque lo protege todo el día
    y descansa tranquilo entre sus hombros».

13 Acerca de José dijo:

«El Señor bendiga su tierra
    con el rocío precioso del cielo
    y con las aguas que brotan de la tierra;
14 con las mejores cosechas del año
    y los mejores frutos del mes;
15 con lo más selecto de las montañas de siempre
    y la fertilidad de las colinas eternas;
16 con lo mejor de lo que llena la tierra
    y el favor del que mora en la zarza ardiente.
Repose todo esto sobre la cabeza de José,
    sobre la corona del elegido entre sus hermanos.
17 José es majestuoso como primogénito de toro;
    ¡poderoso como un búfalo!
Con sus cuernos atacará a las naciones,
    hasta arrinconarlas en los confines del mundo.
¡Tales son los millares de Manasés,
    las decenas de millares de Efraín!»

18 Acerca de Zabulón dijo:

«Tú, Zabulón, eres feliz emprendiendo viajes,
    y tú, Isacar, quedándote en tu carpa.
19 Invitarán a los pueblos a subir a la montaña,
    para ofrecer allí sacrificios de justicia.
Disfrutarán de la abundancia del mar
    y de los tesoros escondidos en la arena».

20 Acerca de Gad dijo:

«¡Bendito el que ensanche los dominios de Gad!
    Ahí habita Gad como león,
    desgarrando brazos y cabezas.
21 Escogió la mejor tierra para sí;
    se guardó la porción del líder.
Cuando los jefes del pueblo se reunieron,
    cumplió la justa voluntad del Señor,
    los decretos que había dado a su pueblo».

22 Acerca de Dan dijo:

«Dan es un cachorro de león,
    que salta desde Basán».

23 Acerca de Neftalí dijo:

«Neftalí rebosa del favor del Señor,
    y está lleno de sus bendiciones;
sus dominios se extienden
    desde el mar hasta el desierto».

24 Acerca de Aser dijo:

«Aser es el más bendito de los hijos;
    que sea el favorito de sus hermanos,
    y se empape en aceite los pies.
25 Tus cerrojos serán de hierro y bronce;
    ¡que dure tu fuerza tanto como tus días!

26 »No hay nadie como el Dios de Jesurún,
    que para ayudarte cabalga en los cielos,
    entre las nubes, con toda su majestad.
27 El Dios eterno es tu refugio;
    por siempre te sostiene entre sus brazos.
Expulsará de tu presencia al enemigo
    y te ordenará que lo destruyas.
28 ¡Vive seguro, Israel!
    ¡Habita sin enemigos, fuente de Jacob!
Tu tierra está llena de trigo y de mosto;
    tus cielos destilan rocío.
29 ¡Sonríele a la vida, Israel!
    ¿Quién como tú,
    pueblo rescatado por el Señor?
Él es tu escudo y tu ayuda;
    él es tu espada victoriosa.
Tus enemigos se doblegarán ante ti;
    sus espaldas te servirán de tapete».

 

Muerte de Moisés

 

34 Moisés ascendió de las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cima del monte Pisgá, frente a Jericó. Allí el Señor le mostró todo el territorio que se extiende desde Galaad hasta Dan, todo el territorio de Neftalí y de Efraín, Manasés y Judá, hasta el mar Mediterráneo. Le mostró también la región del Néguev y la del valle de Jericó, la ciudad de palmeras, hasta Zoar. Luego el Señor le dijo: «Este es el territorio que juré a Abraham, Isaac y Jacob que daría a sus descendientes. Te he permitido verlo con tus propios ojos, pero no podrás entrar en él».

Allí en Moab murió Moisés, siervo del Señor, tal como el Señor se lo había dicho. Y fue sepultado en Moab, en el valle que está frente a Bet Peor, pero hasta la fecha nadie sabe dónde está su sepultura.

Moisés tenía ciento veinte años de edad cuando murió. Con todo, no se había debilitado su vista ni había perdido su vigor. Durante treinta días los israelitas lloraron a Moisés en las llanuras de Moab, guardando así el tiempo de luto acostumbrado.

Entonces Josué hijo de Nun fue lleno de espíritu de sabiduría, porque Moisés puso sus manos sobre él. Los israelitas, por su parte, obedecieron a Josué e hicieron lo que el Señor le había ordenado a Moisés.

10 Desde entonces no volvió a surgir en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor tenía trato directo. 11 Solo Moisés hizo todas aquellas señales y prodigios que el Señor le mandó realizar en Egipto ante el faraón, sus funcionarios y todo su país. 12 Nadie ha demostrado jamás tener un poder tan extraordinario, ni ha sido capaz de realizar las proezas que hizo Moisés ante todo Israel.

26 Un letrero tenía escrita la causa de su condena: «El Rey de los judíos». 27 Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 29 Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él.

―¡Eh! Tú que destruyes el templo y en tres días lo reconstruyes —decían—, 30 ¡baja de la cruz y sálvate a ti mismo!

31 De la misma manera se burlaban de él los jefes de los sacerdotes junto con los maestros de la ley.

―Salvó a otros —decían—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! 32 Que baje ahora de la cruz ese Cristo, el rey de Israel, para que veamos y creamos.

También lo insultaban los que estaban crucificados con él.

 

Muerte de Jesús

 

33 Desde el mediodía y hasta la media tarde quedó toda la tierra en oscuridad. 34 A las tres de la tarde Jesús gritó a voz en cuello:

Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? (que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”).

35 Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban cerca dijeron:

―Escuchen, está llamando a Elías.

36 Un hombre corrió, empapó una esponja en vinagre, la puso en una caña y se la ofreció a Jesús para que bebiera.

―Déjenlo, a ver si viene Elías a bajarlo —dijo.

37 Entonces Jesús, lanzando un fuerte grito, expiró.

38 La cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. 39 Y el centurión, que estaba frente a Jesús, al oír el grito y ver cómo murió, dijo:

―¡Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios!

40 Algunas mujeres miraban desde lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé. 41 Estas mujeres lo habían seguido y atendido cuando estaba en Galilea. Además había allí muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.

 

Sepultura de Jesús

 

42 Era el día de preparación (es decir, la víspera del sábado). Así que al atardecer, 43 José de Arimatea, miembro distinguido del Consejo, y que también esperaba el reino de Dios, se atrevió a presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. 44 Pilato, sorprendido de que ya hubiera muerto, llamó al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto. 45 Una vez informado por el centurión, le entregó el cuerpo a José. 46 Entonces José bajó el cuerpo, lo envolvió en una sábana que había comprado, y lo puso en un sepulcro cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro. 47 María Magdalena y María la madre de José vieron dónde lo pusieron.

Danilo Montero - Revelación

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Es Dios quien nos provee y nos da mucho más allá de lo que imaginamos. #Esperanza


2 Comentarios
  • Esperanza Lopez | Mar 18, 2017 at 7:55 am

    Señor padre cuidame como lo hiciste con Jacob. Protegeme de los enemigos y enseñame a ser obediente a tu palabra y preceptos.Eres grande y misericordioso con tus hijos que te aman

  • patricia de Chavez | Mar 19, 2017 at 6:34 am

    AMADO PADRE CELESTIAL! Muchas gracias porque TÚ ERES mi SusTenTo, en Todo y para Todo! Es TÚ DiesTra Poderosa la que nos ha sosTenido, porque no queremos una disTinTa! Muchas gracias PADRES SANTO porque También nos ayudas a disfruTar TUS grandiosas bendiciones derramadas sobre nuesTras lindas vidas. Y, además , nos ayudas a que NuesTro Corazón Te busque y anhele mucho más! Líbranos de Todo mal, yo Te lo ruego y Te lo suplico en el Nombre de NuesTro señor JESUCRISTO!

Escribir reflexion.