Esperanza – 19 MAY

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ORA

Jesús quiero habitar en tu santo templo lleno de amor, es mi deseo que tu nombre llegue a los confines de la tierra para que otros te conozcan y te amen.

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Descendientes de Isacar

 

Los hijos de Isacar fueron cuatro en total: Tola, Fuvá, Yasub y Simrón.

Los hijos de Tola fueron Uzi, Refaías, Jeriel, Yamay, Ibsán y Samuel, todos ellos guerreros valientes y jefes de las familias patriarcales de Tola. Según sus registros genealógicos, en el tiempo de David eran veintidós mil seiscientos.

Israías fue el hijo de Uzi, y los hijos de Israías fueron Micael, Abdías, Joel e Isías, en total cinco jefes. Tan grande era el número de sus mujeres y niños que, según sus registros genealógicos, contaban con un ejército de treinta y seis mil hombres de guerra. El número total de todos sus parientes de las familias de Isacar ascendía a ochenta y siete mil guerreros valientes.

 

Descendientes de Benjamín

 

Los hijos de Benjamín fueron Bela, Béquer y Jediael, tres en total.

Los hijos de Bela fueron Esbón, Uzi, Uziel, Jerimot e Irí, cinco en total. Todos ellos eran jefes de las familias patriarcales y guerreros valientes, y sumaban veintidós mil treinta y cuatro.

Los hijos de Béquer fueron Zemirá, Joás, Eliezer, Elihoenay, Omrí, Jerimot, Abías, Anatot y Alamet. Todos ellos eran hijos de Béquer, jefes de sus familias patriarcales y guerreros valientes. Según sus registros genealógicos, eran veinte mil doscientos.

10 Bilhán fue el hijo de Jediael, y los hijos de Bilhán fueron Jeús, Benjamín, Aod, Quenaná, Zetán, Tarsis y Ajisajar. 11 Todos ellos descendían de Jediael, y eran jefes de sus familias patriarcales y guerreros valientes. En total, eran diecisiete mil doscientos hombres aptos para la guerra.

12 Los hijos de Ir fueron Supín y Jupín. Jusín fue el hijo de Ajer.

 

Descendientes de Neftalí

 

13 Los hijos de Neftalí fueron Yazel, Guní, Jéser y Salún. Estos eran descendientes de Bilhá.

 

Descendientes de Manasés

 

14 Los hijos que Manasés tuvo con su concubina siria fueron Asriel y Maquir, este último, padre de Galaad. 15 Maquir tomó por esposa a Macá, de la familia de Jupín y Supín.

El segundo hijo se llamaba Zelofejad, quien solamente tuvo hijas. 16 Macá, la esposa de Maquir, dio a luz un hijo, al que llamó Peres. Este fue hermano de Seres y padre de Ulán y Requen. 17 Bedán fue hijo de Ulán.

Estos fueron los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés. 18 Su hermana Hamoléquet fue la madre de Isod, Abiezer y Majlá.

19 Los hijos de Semidá fueron Ahián, Siquén, Liquejí y Anián.

 

Descendientes de Efraín

 

20 Los descendientes de Efraín en línea directa fueron Sutela, Béred, Tajat, Eladá, Tajat, 21 Zabad, Sutela, Ezer y Elad. Los habitantes de Gad mataron a estos dos últimos porque bajaron a robarles sus ganados. 22 Durante mucho tiempo Efraín guardó luto por sus hijos, y sus parientes llegaron para consolarlo. 23 Luego se unió a su esposa, la cual concibió y le dio a luz un hijo, a quien él llamó Beriá por la desgracia que su familia había sufrido.

24 Su hija Será edificó Bet Jorón la de arriba y Bet Jorón la de abajo, y también Uzén Será.

25 Los descendientes de Beriá en línea directa fueron Refa, Résef, Télaj, Taján, 26 Ladán, Amiud, Elisama, 27 Nun y Josué. 28 Sus posesiones y lugares de residencia fueron Betel con sus aldeas; Narán, al este; Guézer con sus aldeas, al oeste; y Siquén con sus aldeas hasta Ayah con sus aldeas. 29 Los descendientes de Manasés tenían en su poder a Betseán, Tanac, Meguido y Dor, con sus respectivas aldeas. En estos lugares se asentaron los descendientes de José hijo de Israel.

 

Descendientes de Aser

 

30 Los hijos de Aser fueron Imná, Isvá, Isví, Beriá y Sera, su hermana.

31 Los hijos de Beriá fueron Héber y Malquiel, padre de Birzávit.

32 Los hijos de Héber fueron Jaflet, Semer, Jotán y Suá, su hermana.

33 Los hijos de Jaflet fueron Pasac, Bimal y Asvat.

34 Los hijos de su hermano Semer fueron Rohegá, Yehubá y Aram.

35 Los hijos de su hermano Hélem fueron Zofa, Imná, Seles y Amal.

36 Los hijos de Zofa fueron Súaj, Harnéfer, Súal, Berí, Imrá, 37 Béser, Hod, Sama, Silsa, Itrán y Beerá.

38 Los hijos de Jéter fueron Jefone, Pispa y Ará.

39 Los hijos de Ula fueron Araj, Janiel y Risiyá.

40 Todos ellos fueron descendientes de Aser, jefes de familias patriarcales, hombres selectos, guerreros valientes e importantes. Según sus registros genealógicos eran veintiséis mil hombres, aptos para la guerra.

 

Descendientes de Benjamín

 

Los hijos de Benjamín fueron:

Bela, el primero;

Asbel, el segundo;

Ajará, el tercero;

Noja, el cuarto,

y Rafá, el quinto.

Los hijos de Bela fueron Adar, Guerá, Abiud, Abisúa, Naamán, Ajoaj, Guerá, Sefufán e Hiram.

Los hijos de Aod, jefes de las familias patriarcales que habitaban en Gueba y que luego se trasladaron a Manajat, fueron Naamán, Ahías y Guerá, padre de Uza y de Ajiud. Guerá fue el que los trasladó a Manajat.

Después de que Sajarayin repudió a sus esposas Jusín y Bará, tuvo otros hijos en los campos de Moab. Con su esposa Hodes tuvo a Jobab, Sibia, Mesá, Malcán, 10 Jeús, Saquías y Mirma. Estos hijos suyos fueron jefes de familias patriarcales.

11 Con Jusín tuvo a Abitob y a Elpal.

12 Los hijos de Elpal fueron Éber, Misán y Sémed. Sémed edificó las ciudades de Ono y Lod, con sus aldeas; 13 Beriá y Semá fueron jefes de las familias patriarcales de los habitantes de Ayalón, y expulsaron a los habitantes de Gat.

14 Los hijos de Beriá fueron Ajío, Sasac, Jeremot, 15 Zebadías, Arad, Ader, 16 Micael, Ispá y Yojá.

17 Zebadías, Mesulán, Hizqui, Éber, 18 Ismeray, Jezlías y Jobab fueron los hijos de Elpal.

19 Yaquín, Zicrí, Zabdí, 20 Elienay, Ziletay, Eliel, 21 Adaías, Beraías y Simrat fueron los hijos de Simí.

22 Ispán, Éber, Eliel, 23 Abdón, Zicrí, Janán, 24 Jananías, Elam, Anatotías, 25 Ifdaías y Peniel fueron los hijos de Sasac.

26 Samseray, Seharías, Atalías, 27 Jaresías, Elías y Zicrí fueron los hijos de Jeroán. 28 Según sus registros genealógicos, estos fueron jefes de familias patriarcales y habitaron en Jerusalén.

29 Jehiel, padre de Gabaón, vivía en Gabaón. Su esposa se llamaba Macá. 30 Sus hijos fueron Abdón, el primogénito; Zur, Quis, Baal, Ner, Nadab, 31 Guedor, Ajío, Zéquer 32 y Miclot, padre de Simá. Estos vivían también en Jerusalén con sus hermanos.

33 Ner fue el padre de Quis, y este fue padre de Saúl, quien fue padre de Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Esbaal.

34 El hijo de Jonatán fue Meribaal, padre de Micaías.

35 Los hijos de Micaías fueron Pitón, Mélec, Tarea y Acaz.

36 Acaz fue padre de Joada, y este lo fue de Alemet, Azmávet y Zimri. Zimri fue el padre de Mosá; 37 Mosá fue el padre de Biná, y este lo fue de Rafá; Rafá fue el padre de Elasá, y este lo fue de Azel.

38 Azel tuvo seis hijos, cuyos nombres fueron Azricán, Bocrú, Ismael, Searías, Abdías y Janán. Estos fueron los hijos de Azel.

39 Los hijos de su hermano Ésec fueron:

Ulán, el primero;

Jeús, el segundo,

y Elifelet, el tercero.

40 Los hijos de Ulán fueron hombres guerreros valientes, diestros con el arco. Tuvieron muchos hijos y nietos: ciento cincuenta en total.

Todos estos fueron los descendientes de Benjamín.

Todos los israelitas fueron registrados en las listas genealógicas e inscritos en el libro de los reyes de Israel.

 

Los que regresaron a Jerusalén

 

Por causa de su infidelidad a Dios, Judá fue llevado cautivo a Babilonia.

Los primeros en ocupar nuevamente sus posesiones y ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y servidores del templo. Algunos de los descendientes de Judá, Benjamín, Efraín y Manasés habitaron en Jerusalén.

De los judíos: Utay hijo de Amiud, descendiente en línea directa de Omrí, Imrí, Baní y Fares hijo de Judá.

De los silonitas: Asaías, el primogénito, con sus hijos.

De los zeraítas: Jeuel y el resto de sus parientes; en total seiscientos noventa personas.

De los benjaminitas: Salú hijo de Mesulán, hijo de Hodavías, hijo de Senuá; Ibneías hijo de Jeroán; Elá hijo de Uzi, hijo de Micri; Mesulán hijo de Sefatías, hijo de Reuel, hijo de Ibnías, con sus parientes. Según sus registros genealógicos, eran en total novecientos cincuenta y seis, todos ellos jefes de sus familias patriarcales.

10 De los sacerdotes: Jedaías, Joyarib, Jaquín, 11 Azarías hijo de Jilquías, que era descendiente en línea directa de Mesulán, Sadoc, Merayot y Ajitob, que fue jefe del templo de Dios; 12 Adaías hijo de Jeroán, hijo de Pasur, hijo de Malquías; Masay hijo de Adiel, que era descendiente en línea directa de Jazera, Mesulán, Mesilemit e Imer, 13 y sus parientes, en total mil setecientos sesenta jefes de familias patriarcales y hombres muy capacitados para el servicio en el templo de Dios.

14 De los levitas: Semaías hijo de Jasub, que descendía en línea directa de Azricán, Jasabías y Merari; 15 Bacbacar, Heres, Galal y Matanías hijo de Micaías, hijo de Zicrí, hijo de Asaf; 16 Abdías hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Jedutún; Berequías hijo de Asá, hijo de Elcaná, que habitó en las aldeas de los netofatitas.

17 Los porteros: Salún, Acub, Talmón y Ajimán, y sus parientes; Salún era el jefe. 18 Hasta ahora custodian la puerta del rey, que está al oriente, y han sido porteros de los campamentos levitas. 19 Además, Salún hijo de Coré, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, y sus parientes coreítas de la misma familia patriarcal estaban encargados de custodiar la entrada de la Tienda de reunión, tal como sus antepasados habían custodiado la entrada del campamento del Señor. 20 En el pasado, Finés hijo de Eleazar fue su jefe, y el Señor estuvo con él. 21 Zacarías hijo de Meselemías era el portero de la Tienda de reunión.

22 Los escogidos como porteros fueron un total de doscientos doce. En sus aldeas se encuentran sus registros genealógicos. David y Samuel el vidente les asignaron sus funciones. 23 Los porteros y sus hijos estaban encargados de custodiar la entrada de la tienda de campaña que se usaba como templo del Señor. 24 Había porteros en los cuatro puntos cardinales. 25 Cada siete días, sus parientes que vivían en las aldeas se turnaban para ayudarlos. 26 Los cuatro porteros principales estaban en servicio permanente. Eran levitas y custodiaban las salas y los tesoros del templo de Dios. 27 Durante la noche montaban guardia alrededor del templo, y en la mañana abrían sus puertas.

28 Algunos de ellos estaban encargados de los utensilios que se usaban en el servicio del templo, y debían contarlos al sacarlos y al guardarlos. 29 Otros estaban a cargo de los utensilios, de todos los vasos sagrados, de la harina, el vino, el aceite, el incienso y los perfumes. 30 Algunos de los sacerdotes preparaban la mezcla de los perfumes. 31 El levita Matatías, primogénito del coreíta Salún, estaba encargado de hacer las tortas para las ofrendas. 32 Algunos de sus parientes coatitas preparaban el pan consagrado para cada sábado.

33 También había cantores que eran jefes de familias patriarcales de los levitas, los cuales vivían en las habitaciones del templo. Estos estaban exentos de cualquier otro servicio, porque de día y de noche tenían que ocuparse de su ministerio.

34 Según sus registros genealógicos, estos eran jefes de las familias patriarcales de los levitas y vivían en Jerusalén.

 

Genealogía de Saúl

 

35 En Gabaón vivía Jehiel, padre de Gabaón. Su esposa se llamaba Macá, 36 y sus hijos fueron Abdón, el primogénito; Zur, Quis, Baal, Ner, Nadab, 37 Guedor, Ajío, Zacarías y Miclot, 38 que fue padre de Simán. Estos también vivían en Jerusalén con sus parientes.

39 Ner fue el padre de Quis, Quis lo fue de Saúl, y Saúl lo fue de Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Esbaal. 40 Jonatán fue el padre de Meribaal, y Meribaal lo fue de Micaías.

41 Los hijos de Micaías fueron Pitón, Mélec, Tarea y Acaz. 42 Acaz fue el padre de Jará, y este lo fue de Alemet, Azmávet y Zimri. Zimri fue el padre de Mosá; 43 Mosá fue el padre de Biná, y este lo fue de Refaías; Refaías fue el padre de Elasá, y este lo fue de Azel.

44 Azel tuvo seis hijos, cuyos nombres fueron Azricán, Bocrú, Ismael, Searías, Abdías y Janán. Estos fueron los hijos de Azel.

22 Al día siguiente, la multitud que se había quedado en el otro lado del lago se dio cuenta de que los discípulos se habían embarcado solos. Allí había estado una sola barca, y Jesús no había entrado en ella con sus discípulos. 23 Sin embargo, algunas barcas de Tiberíades se aproximaron al lugar donde la gente había comido el pan después de haber dado gracias el Señor. 24 En cuanto la multitud se dio cuenta de que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y se fueron a Capernaúm a buscar a Jesús.

 

Jesús, el pan de vida

 

25 Cuando lo encontraron al otro lado del lago, le preguntaron:

―Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

26 ―Ciertamente les aseguro que ustedes me buscan no porque han visto señales, sino porque comieron pan hasta llenarse. 27 Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.

28 ―¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras que Dios exige? —le preguntaron.

29 ―Esta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió —les respondió Jesús.

30 ―¿Y qué señal harás para que la veamos y te creamos? ¿Qué puedes hacer? —insistieron ellos—. 31 Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”.

32 ―Ciertamente les aseguro que no fue Moisés el que les dio a ustedes el pan del cielo —afirmó Jesús—. El que da el verdadero pan del cielo es mi Padre. 33 El pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.

34 ―Señor —le pidieron—, danos siempre ese pan.

35 ―Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. 36 Pero, como ya les dije, a pesar de que ustedes me han visto, no creen. 37 Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo. 38 Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final. 40 Porque la voluntad de mi Padre es que todo el que reconozca al Hijo y crea en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

41 Entonces los judíos comenzaron a murmurar contra él, porque dijo: «Yo soy el pan que bajó del cielo». 42 Y se decían: «¿Acaso no es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que sale diciendo: “Yo bajé del cielo”?»

43 ―Dejen de murmurar —replicó Jesús—. 44 Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.

Coalo Zamorano - Ahí estás tú

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1Comentarios
  • patricia de Chavez | May 19, 2017 at 4:45 am

    AMADO PADRE CELESTIAL! Muchas gracias porque en TI, Palabra Viva se halla la misma vida. Vivificanos y ayúdanos a llevar una vida compleTamenTe fiel, llevando el evangelio a Toda persona, a ejercer esa Gran Comision, con valor y humildad, y mucho amor. PADRE SANTO muchas gracias porque TU ERES BUENO! En el Nombre de NuesTro SEÑOR JESUCRISTO! Amén y amén!

Escribir reflexion.