Devocional Diario | Noviembre 03

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Señor quita toda excusa de mi boca y corazón, cumple tus planes a través mío porque yo sé que cuidas de mi. Amén.

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Restauración de Israel

 

30 La palabra del Señor vino a Jeremías: «Así dice el Señor, el Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que te he dicho. Porque vienen días —afirma el Señor— cuando yo haré volver del cautiverio a mi pueblo Israel y Judá, y los traeré a la tierra que di a sus antepasados, y la poseerán”», afirma el Señor.

Esto fue lo que el Señor le dijo a Jeremías acerca de Israel y Judá: «Así dice el Señor:

»“Hemos escuchado un grito de espanto;
    no hay paz, sino terror.
Pregunten y vean
    si acaso los varones dan a luz.
¿Por qué, pues, veo a todos los hombres
    con las manos sobre las caderas,
    como mujeres con dolores de parto?
¿Por qué han palidecido
    todos los rostros?
¡Ay! Será un día terrible,
    un día que no tiene parangón.
Será un tiempo de angustia para Jacob,
    pero será librado de ella.

»”En aquel día —afirma el Señor Todopoderoso—,
    quebraré el yugo que mi pueblo lleva sobre el cuello,
romperé sus ataduras,
    y ya no serán esclavos de extranjeros.
Servirán al Señor, su Dios,
    y a David, a quien pondré como su rey.

10 »”No temas, Jacob, siervo mío;
    no te asustes, Israel
            —afirma el Señor—.
A ti, Jacob, te libraré de ese país lejano;
    a tus descendientes los libraré del exilio.
Volverás a vivir en paz y tranquilidad,
    y ya nadie te infundirá temor.
11 Porque yo estoy contigo para salvarte
            —afirma el Señor—.
Destruiré por completo a todas las naciones
    entre las que te había dispersado.
Pero a ti no te destruiré del todo,
    sino que te castigaré con justicia;
    ¡de ninguna manera quedarás impune!”

12 »Así dice el Señor:

»“Tu herida es incurable,
    tu llaga no tiene remedio.
13 No hay quien defienda tu causa;
    no hay remedio para tu mal
    ni sanidad para tu enfermedad.
14 Todos tus amantes te han olvidado;
    ya no se ocupan de ti.
Por causa de tu enorme iniquidad,
    y por tus muchos pecados,
te he golpeado, te he corregido,
    como lo haría un adversario cruel.
15 ¿Por qué te quejas de tus heridas,
    si tu dolor es incurable?
Por causa de tu enorme iniquidad
    y por tus muchos pecados,
    yo te he tratado así.

16 »”Todos los que te devoren serán devorados;
    todos tus enemigos serán deportados.
Todos los que te saqueen serán saqueados;
    todos los que te despojen serán despojados.
17 Pero yo te restauraré
    y sanaré tus heridas
            —afirma el Señor
porque te han llamado la Desechada,
    la pobre Sión, la que a nadie le importa”.

18 »Así dice el Señor:

»“Restauraré las fortunas de las carpas de Jacob,
    y tendré compasión de sus moradas;
la ciudad resurgirá sobre sus ruinas,
    y el palacio se asentará en el lugar debido.
19 Surgirán de ellos cánticos de gratitud,
    y gritos de alegría.
Multiplicaré su descendencia, y no disminuirá;
    los honraré, y no serán menospreciados.
20 Sus hijos volverán a ser como antes;
    ante mí será restablecida su comunidad,
    pero castigaré a todos sus opresores.
21 De entre ellos surgirá su líder;
    uno de ellos será su gobernante.
Lo acercaré hacia mí, y él estará a mi lado,
    pues ¿quién arriesgaría su vida por acercarse a mí?
            —afirma el Señor—.
22 Ustedes serán mi pueblo,
    y yo seré su Dios”».

23 La tempestad del Señor
    ha estallado con furor;
una tempestad huracanada
    se ha desatado sobre los malvados.
24 La ardiente ira del Señor no pasará
    hasta que haya realizado del todo
    los propósitos de su corazón.
Todo esto lo comprenderán ustedes
    al final de los tiempos.

31 «En aquel tiempo —afirma el Señor— seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellos serán mi pueblo».

Así dice el Señor:

«El pueblo que escapó de la espada
    ha hallado gracia en el desierto;
    Israel va en busca de su reposo».

Hace mucho tiempo se me apareció el Señor y me dijo:

«Con amor eterno te he amado;
    por eso te sigo con fidelidad,
    oh virginal Israel.
Te edificaré de nuevo;
    ¡sí, serás reedificada!
De nuevo tomarás panderetas
    y saldrás a bailar con alegría.
Volverás a plantar viñedos
    en las colinas de Samaria,
y quienes los planten
    gozarán de sus frutos
Vendrá un día en que los centinelas
    gritarán por las colinas de Efraín:
“¡Vengan, subamos a Sión,
    al monte del Señor, nuestro Dios!”»

Así dice el Señor:

«Canten jubilosos en honor de Jacob;
    griten de alegría por la mejor de las naciones.
Hagan oír sus alabanzas y clamen:
    “¡Salva, Señor, a tu pueblo;
    salva al remanente de Israel!”
Yo los traeré del país del norte;
    los reuniré de los confines de la tierra.
    ¡Volverá una gran multitud!
Entre ellos vendrán ciegos y cojos,
    embarazadas y parturientas.
Entre llantos vendrán,
    y entre consuelos los conduciré.
Los guiaré a corrientes de agua
    por un camino llano
    en el que no tropezarán.
Yo soy el padre de Israel;
    mi primogénito es Efraín.

10 »Naciones, escuchen la palabra del Señor,
    y anuncien en las costas más lejanas:
“El que dispersó a Israel, lo reunirá;
    lo cuidará como un pastor a su rebaño”.
11 Porque el Señor rescató a Jacob;
    lo redimió de una mano más poderosa.
12 Vendrán y cantarán jubilosos en las alturas de Sión;
    disfrutarán de las bondades del Señor:
el trigo, el vino nuevo y el aceite,
    las crías de las ovejas y las vacas.
Serán como un jardín bien regado,
    y no volverán a desmayar.
13 Entonces las jóvenes danzarán con alegría,
    y los jóvenes junto con los ancianos.
Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré;
    transformaré su dolor en alegría.
14 Colmaré de abundancia a los sacerdotes,
    y saciaré con mis bienes a mi pueblo»,
            afirma el Señor.

15 Así dice el Señor:

«Se oye un grito en Ramá,
    lamentos y amargo llanto.
Es Raquel, que llora por sus hijos
    y no quiere ser consolada;
    ¡sus hijos ya no existen!»

16 Así dice el Señor:

«Reprime tu llanto,
    las lágrimas de tus ojos,
pues tus obras tendrán su recompensa:
    tus hijos volverán del país enemigo
            —afirma el Señor—.
17 Se vislumbra esperanza en tu futuro:
    tus hijos volverán a su patria
            —afirma el Señor—.

18 »Por cierto, he escuchado el lamento de Efraín:
    “Me has escarmentado como a un ternero sin domar,
    y he aceptado tu corrección.
Hazme volver, y seré restaurado;
    porque tú, mi Dios, eres el Señor.
19 Yo me aparté, pero me arrepentí;
    al comprenderlo me di golpes de pecho.
Me siento avergonzado y humillado
    porque cargo con el oprobio de mi juventud”.

20 »¿Acaso no es Efraín mi hijo amado?
    ¿Acaso no es mi niño preferido?
Cada vez que lo reprendo,
    vuelvo a acordarme de él.
Por él mi corazón se conmueve;
    por él siento mucha compasión
            —afirma el Señor—.

21 »Ponte señales en el camino,
    coloca marcas por donde pasaste,
    fíjate bien en el sendero.
¡Vuelve, virginal Israel;
    vuelve a tus ciudades!
22 ¿Hasta cuándo andarás errante,
    hija infiel?
El Señor creará algo nuevo en la tierra,
    la mujer regresará a su esposo».

23 Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: «Cuando yo cambie su suerte, en la tierra de Judá y en sus ciudades volverá a decirse:

»“Monte santo, morada de justicia:
    ¡que el Señor te bendiga!”

24 Allí habitarán juntos Judá y todas sus ciudades, los agricultores y los pastores de rebaños. 25 Daré de beber a los sedientos y saciaré a los que estén agotados».

26 En ese momento me desperté, y abrí los ojos. Había tenido un sueño agradable.

27 «Vienen días —afirma el Señor— en que con la simiente de hombres y de animales sembraré el pueblo de Israel y la tribu de Judá. 28 Y así como he estado vigilándolos para arrancar y derribar, para destruir y demoler, y para traer calamidad, así también habré de vigilarlos para construir y plantar —afirma el Señor—. 29 En aquellos días no volverá a decirse:

»“Los padres comieron uvas agrias,
    y a los hijos se les destemplaron los dientes”.

30 Al contrario, al que coma uvas agrias se le destemplarán los dientes, es decir, que cada uno morirá por su propia iniquidad.

31 »Vienen días —afirma el Señor— en que haré un nuevo pacto con el pueblo de Israel y con la tribu de Judá. 32 No será un pacto como el que hice con sus antepasados el día en que los tomé de la mano y los saqué de Egipto, ya que ellos lo quebrantaron a pesar de que yo era su esposo —afirma el Señor—.

33 »Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel —afirma el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 34 Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán —afirma el Señor—. Yo les perdonaré su iniquidad, y nunca más me acordaré de sus pecados».

35 Así dice el Señor,
    cuyo nombre es el Señor Todopoderoso,
quien estableció el sol para alumbrar el día,
    y la luna y las estrellas para alumbrar la noche,
    y agita el mar para que rujan sus olas:

36 «Si alguna vez fallaran estas leyes
            —afirma el Señor—,
entonces la descendencia de Israel
    ya nunca más sería mi nación especial».

37 Así dice el Señor:

«Si se pudieran medir los cielos en lo alto,
    y en lo bajo explorar los cimientos de la tierra,
entonces yo rechazaría a la descendencia de Israel
    por todo lo que ha hecho
            —afirma el Señor—.

38 »Vienen días —afirma el Señor—, en que la ciudad del Señor será reconstruida, desde la torre de Jananel hasta la puerta de la Esquina. 39 El cordel para medir se extenderá en línea recta, desde allí hasta la colina de Gareb, y luego girará hacia Goa. 40 Y todo el valle donde se arrojan los cadáveres y las cenizas, y todos los campos, hasta el arroyo de Cedrón y hasta la puerta de los Caballos, en la esquina oriental, estarán consagrados al Señor. ¡Nunca más la ciudad será arrancada ni derribada!»

Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo,

a ti, querido Filemón, compañero de trabajo, a la hermana Apia, a Arquipo nuestro compañero de lucha, y a la iglesia que se reúne en tu casa:

Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les concedan gracia y paz.

 

Acción de gracias y petición

 

Siempre doy gracias a mi Dios al recordarte en mis oraciones, porque tengo noticias de tu amor y tu fidelidad hacia el Señor Jesús y hacia todos los creyentes. Pido a Dios que el compañerismo que brota de tu fe sea eficaz para la causa de Cristo mediante el reconocimiento de todo lo bueno que compartimos. Hermano, tu amor me ha alegrado y animado mucho porque has reconfortado el corazón de los santos.

 

Intercesión de Pablo por Onésimo

 

Por eso, aunque en Cristo tengo la franqueza suficiente para ordenarte lo que debes hacer, prefiero rogártelo en nombre del amor. Yo, Pablo, ya anciano y ahora, además, prisionero de Cristo Jesús, 10 te suplico por mi hijo Onésimo, quien llegó a ser hijo mío mientras yo estaba preso. 11 En otro tiempo te era inútil, pero ahora nos es útil tanto a ti como a mí.

12 Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón. 13 Yo hubiera querido retenerlo para que me sirviera en tu lugar mientras estoy preso por causa del evangelio. 14 Sin embargo, no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que tu favor no sea por obligación, sino espontáneo. 15 Tal vez por eso Onésimo se alejó de ti por algún tiempo, para que ahora lo recibas para siempre, 16 ya no como a esclavo, sino como algo mejor: como a un hermano querido, muy especial para mí, pero mucho más para ti, como persona y como hermano en el Señor.

17 De modo que, si me tienes por compañero, recíbelo como a mí mismo. 18 Si te ha perjudicado o te debe algo, cárgalo a mi cuenta. 19 Yo, Pablo, lo escribo de mi puño y letra: te lo pagaré; por no decirte que tú mismo me debes lo que eres. 20 Sí, hermano, ¡que reciba yo de ti algún beneficio en el Señor! Reconforta mi corazón en Cristo. 21 Te escribo confiado en tu obediencia, seguro de que harás aún más de lo que te pido.

22 Además de eso, prepárame alojamiento, porque espero que Dios les conceda el tenerme otra vez con ustedes en respuesta a sus oraciones.

23 Te mandan saludos Epafras, mi compañero de cárcel en Cristo Jesús, 24 y también Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis compañeros de trabajo.

25 Que la gracia del Señor Jesucristo sea con su espíritu.

Feat. Adrián Roberto Romero - Postrado

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Si hoy hay excusas en tu boca, quítalas para que Dios haga su obra. #2018ReformaIntegral


1Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Nov 3, 2018 at 7:45 am

    A ti Señor, inmensa gratitud, porque debemos tener contentamiento, en los momentos de bendiciones, en los momentos de misericordia y en los momentos de prueba, vivimos por fe, y no por ver. Te ruego porque sigas estableciendo tu reino en nuestras vidas. Lo oramos en el nombre del Señor Jesús. Amén y Amén

Escribir reflexion.