Devocional Diario | Noviembre 10

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Jesús quiero seguir tu buen ejemplo y encaminarme en integridad y rectitud en todo lo que haga.

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Mensaje para Moab

 

48 Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel, acerca de Moab:

«¡Ay de Nebo, porque será devastada!
    ¡Quiriatayin será capturada y puesta en vergüenza!
    ¡Su fortaleza será humillada y destruida!
La gloria de Moab ha desaparecido;
    en Hesbón maquinan el mal contra ella:
    “¡Vengan, hagamos desaparecer a esta nación!”
También tú, Madmén, serás silenciada,
    y la espada te perseguirá.
Se oye el clamor desde Joronayin:
    ¡devastación y gran destrucción!
Moab será quebrantada;
    ya se oyen los gritos de sus pequeños.
Por la cuesta de Luhit
    suben llorando sin cesar;
por la bajada de Joronayin
    se oyen gritos de dolor,
    por causa de la destrucción.
¡Huyan! ¡Sálvese quien pueda!
    ¡Sean como las zarzas del desierto!
Por cuanto confías en tus obras y en tus riquezas,
    también tú serás capturada.
Quemós, tu dios, irá al exilio,
    junto con sus sacerdotes y oficiales.
El destructor vendrá contra toda ciudad,
    y ni una sola de ellas escapará.
El valle quedará en ruinas,
    y la meseta quedará destruida,
    tal como lo ha dicho el Señor.
Coloquen una lápida para Moab,
    porque yace destruida;
sus ciudades están desoladas,
    y sin habitante alguno.

10 »¡Maldito el que sea negligente
    para realizar el trabajo del Señor!
¡Maldito el que de la sangre
    retraiga su espada!

11 »Moab ha vivido en paz desde su juventud;
    ha reposado sobre sus heces.
No ha pasado de vasija en vasija,
    ni ha ido jamás al exilio.
Por eso conserva su sabor
    y no pierde su aroma.
12 Pero vienen días —afirma el Señor
    en que enviaré gente que transvasará a Moab;
y vaciará sus vasijas
    y romperá sus cántaros.
13 Entonces Moab se avergonzará de Quemós,
    como el pueblo de Israel se avergonzó de Betel,
    santuario en el que había depositado su confianza.

14 »¿Cómo se atreven a decir:
    “Somos guerreros,
    hombres valientes para la guerra”?
15 Moab será devastada
    y sus ciudades, invadidas
—afirma el Rey,
    cuyo nombre es el Señor Todopoderoso—:
Lo mejor de su juventud
    descenderá al matadero.
16 La ruina de Moab se acerca;
    su calamidad es inminente.
17 Lloren por él todos sus vecinos,
    los que saben de su fama.
Digan: “¡Cómo se ha quebrado el cetro
    tan poderoso e imponente!”

18 »Tú, que habitas en Dibón:
    desciende de tu lugar de honor
    y siéntate en el sequedal,
porque el destructor de Moab te ataca
    y destruye tus fortificaciones.
19 Tú, que habitas en Aroer,
    párate a la vera del camino, y observa;
pregunta a los que huyen, hombres y mujeres:
    “¿Qué es lo que ha sucedido?”
20 Moab está humillado;
    ha sido destrozado.
¡Giman y clamen!
    ¡Anuncien por el río Arnón
    que Moab ha sido devastado!
21 El juicio ha llegado hasta la meseta
    contra Holón, Yahaza y Mefat;
22 contra Dibón, Nebo y Bet Diblatayin;
23 contra Quiriatayin, Bet Gamul y Bet Megón,
24 contra Queriot y Bosra,
    y contra todas las ciudades de Moab,
    cercanas y lejanas.
25 El poder de Moab ha desaparecido;
    ¡su fuerza está abatida!
            —afirma el Señor—.

26 »¡Emborrachen a Moab,
    porque ha desafiado al Señor!
¡Que se regodee en su vómito,
    y se convierta en objeto de burla!
27 ¿Acaso no te burlabas de Israel,
    y con tus palabras lo despreciabas,
    como si hubiera sido sorprendido entre ladrones?
28 Habitantes de Moab,
    ¡abandonen las ciudades
    y vivan entre las rocas!
Sean como las palomas
    que anidan al borde de los precipicios.

29 »Conocemos bien el orgullo de Moab,
    ese orgullo exagerado.
¡Tanta soberbia y tanto orgullo!
    ¡Tanta arrogancia y altivez!
30 Yo conozco su insolencia,
    pero sus jactancias no logran nada
            —afirma el Señor—.
31 Por eso lloro por Moab;
    gimo por toda su gente,
    sollozo por el pueblo de Quir Jeres.
32 Lloro por ti, viña de Sibma,
    más que por Jazer;
tus sarmientos sobrepasan el mar
    y llegan hasta Jazer,
pero caerá el destructor
    sobre tu cosecha y sobre tu vendimia.
33 De los fértiles campos de Moab
    han desaparecido el gozo y alegría.
Acabé con el vino de tus lagares;
    ya nadie pisa las uvas entre gritos de alborozo;
    los gritos ya no son de regocijo.

34 »El clamor de Hesbón llega hasta Elalé y Yahaza,
    su voz se alza desde Zoar
    hasta Joronayin y Eglat Selisiyá.
Porque hasta las aguas de Nimrín
    se han secado.
35 Acabaré con la gente de Moab
    que ofrece sacrificios en altares paganos
    y quema incienso a sus dioses
            —afirma el Señor—.

36 »Por eso, con sonido de flautas
    gime por Moab mi corazón;
con sonido de flautas
    gime mi corazón por Quir Jeres,
porque han desaparecido
    las riquezas que acumularon.
37 Toda cabeza está rapada
    y toda barba rasurada;
en todas las manos hay incisiones,
    y todos están vestidos de luto.
38 Sobre todos los techos de Moab,
    y por todas sus plazas,
    solo se escuchan lamentos;
porque rompí en pedazos a Moab
    como a una vasija desechada
            —afirma el Señor—.
39 ¡Cómo quedó hecha pedazos!
    ¡Cómo gimen!
Moab ha vuelto la espalda
    del todo avergonzada.
Es para todos sus vecinos
    objeto de burla y de terror».

40 Así dice el Señor:

«¡Miren! Vuela el enemigo como águila;
    sobre Moab despliega sus alas.
41 Sus ciudades serán capturadas,
    y conquistadas sus fortalezas.
En aquel día, el corazón de los guerreros de Moab
    será como el de una parturienta.
42 Moab será destruida como nación,
    porque ha desafiado al Señor.
43 El terror, la fosa y la trampa
    aguardan al habitante de Moab
            —afirma el Señor—.
44 El que huya del terror caerá en la fosa;
    el que salga de la fosa caerá en la trampa;
porque yo hago venir sobre Moab
    el tiempo de su castigo
            —afirma el Señor—.

45 »A la sombra de Hesbón
    se detienen exhaustos los fugitivos.
De Hesbón sale un fuego;
    de la ciudad de Sijón, una llama
que consume las sienes de Moab
    y el cráneo de los arrogantes y revoltosos.
46 ¡Ay de ti, Moab!
    El pueblo de Quemós está destruido;
tus hijos son llevados al exilio;
    tus hijas, al cautiverio.
47 Pero en los días venideros
    yo cambiaré la suerte de Moab»,
            afirma el Señor.

Aquí concluye el juicio contra Moab.

 

Mensaje para Amón

 

49 Así dice el Señor acerca de los amonitas:

«¿Acaso Israel no tiene hijos?
    ¿Acaso no tiene herederos?
¿Por qué el dios Moloc ha heredado Gad,
    y su pueblo vive en sus ciudades?
Vienen días —afirma el Señor
    en que yo haré resonar el grito de guerra
    contra Rabá de los amonitas;
y se convertirá en un montón de ruinas,
    y sus ciudades serán incendiadas.
Entonces Israel despojará de todo
    a los que de todo la despojaron
            —afirma el Señor—.

»¡Gime, Hesbón, porque Hai ha sido destruida!
    ¡Griten, hijas de Rabá!
¡Vístanse de luto, y hagan lamentación;
    corran de un lado a otro, dentro de los muros!,
porque Moloc marcha al destierro,
    junto con sus sacerdotes y oficiales.
¿Por qué te jactas de tus valles,
    de tus fértiles valles,
hija rebelde, que confías en tus tesoros
    y dices: “¿Quién me atacará?”?
Voy a hacer que te acose
    el terror por todas partes
            —afirma el Señor Todopoderoso—.
Todos serán expulsados, cada uno por su lado,
    y nadie reunirá a los fugitivos.

»Pero, después de esto,
    cambiaré la suerte de los amonitas»,
            afirma el Señor.

 

Mensaje para Edom

 

Así dice el Señor Todopoderoso acerca de Edom:

«¿Ya no hay sabiduría en Temán?
    ¿Se acabó el consejo de los inteligentes?
    ¿Acaso se ha echado a perder su sabiduría?
Habitantes de Dedán:
    ¡Huyan, vuélvanse atrás!
    ¡Escóndanse en lo más profundo de la tierra!
Yo provocaré un desastre sobre Esaú,
    pues le llegó la hora del castigo.
Si los vendimiadores llegaran a ti,
    ¿no te dejarían algunos racimos?
Si de noche te llegaran ladrones,
    ¿no se llevarían solo lo que pudieran?
10 Pero yo despojaré por completo a Esaú;
    descubriré sus escondites, y no podrá ocultarse.
Sus hijos, parientes y vecinos,
    serán destruidos y dejarán de existir.
11 ¡Abandona a tus huérfanos,
    que yo les protegeré la vida!
    ¡Tus viudas pueden confiar en mí!»

12 Así dice el Señor: «Los que no estaban condenados a beber la copa de castigo la bebieron. ¿Y acaso tú vas a quedarte sin castigo? ¡De ninguna manera quedarás impune, sino que también beberás de esa copa! 13 Juro por mí mismo —afirma el Señor—, que Bosra se convertirá en objeto de maldición, y en horror, oprobio y desolación. Para siempre quedarán en ruinas todas sus ciudades».

14 He oído un mensaje del Señor.
    Un heraldo lo anuncia entre las naciones:
«¡Reúnanse, ataquen a la ciudad!
    ¡Prepárense para la guerra!»

15 «Te haré pequeño entre las naciones,
    menospreciado entre los hombres.
16 Tú, que habitas en las hendiduras de las rocas;
    tú, que ocupas las alturas de los montes:
fuiste engañado por el terror que infundías
    y por el orgullo de tu corazón.
Aunque pongas tu nido tan alto como el del águila,
    desde allí te haré caer
            —afirma el Señor—.
17 Tan espantosa será la caída de Edom
    que todo el que pase junto a la ciudad
    quedará pasmado al ver todas sus heridas.
18 Será como en la destrucción de Sodoma y Gomorra
    y de sus ciudades vecinas;
nadie volverá a vivir allí,
    ni la habitará ningún ser humano
            —afirma el Señor—.

19 »Como león que sale de los matorrales del Jordán
    hacia praderas de verdes pastos,
en un instante espantaré de su tierra a los de Edom,
    y sobre ellos nombraré a mi elegido.
Porque, ¿quién como yo?
    ¿Quién me puede desafiar?
    ¿Qué pastor se me puede oponer?»
20 Por eso, escuchen el plan que el Señor
    ha diseñado contra Edom;
escuchen lo que tiene proyectado
    contra los habitantes de Temán:
Serán arrastrados
    los más pequeños del rebaño;
por causa de ellos
    sus praderas quedarán asoladas.
21 Tiembla la tierra
    por el estruendo de su caída;
hasta en el Mar Rojo
    resuenan sus gritos.
22 Remonta vuelo el enemigo,
    se desliza como un águila,
    extiende sus alas sobre Bosra.
En aquel día se angustiarán los valientes de Edom,
    como se angustia una mujer de parto.

 

Mensaje para Damasco

 

23 Mensaje acerca de Damasco:

«Jamat y Arfad están desconcertadas,
    pues ya saben de la mala noticia.
Naufragan en el mar de la angustia,
    y no pueden calmarse.
24 Damasco desfallece;
    trató de huir, pero la dominó el pánico.
Se halla presa de la angustia y el dolor,
    como si estuviera de parto.
25 ¿Por qué no ha sido abandonada
    la ciudad famosa, la que era mi delicia?
26 En aquel día sus jóvenes
    quedarán tendidos en las calles;
    ¡perecerán todos sus soldados!
            —afirma el Señor Todopoderoso—.
27 Prenderé fuego al muro de Damasco,
    y los palacios de Ben Adad serán consumidos».

 

Mensaje para Cedar y Jazor

 

28 Así dice el Señor acerca de Cedar y de los reinos de Jazor que fueron atacados por Nabucodonosor, rey de Babilonia:

«¡Vamos, ataquen a Cedar!
    ¡Destruyan a esa gente del oriente!
29 Sus carpas y rebaños les serán arrebatados,
    se llevarán sus toldos, bienes y camellos.
La gente les gritará:
    “¡Cunde el terror por todas partes!”

30 »¡Huyan, habitantes de Jazor!
Escapen ya, escóndanse
    en lo más profundo de la tierra
            —afirma el Señor—.
Nabucodonosor, rey de Babilonia,
    maquina planes contra ustedes;
    contra ustedes ha diseñado un plan.

31 »¡Vamos, ataquen a esta nación indolente
    que vive del todo confiada,
nación que no tiene puertas ni cerrojos,
    y que vive muy aislada!
            —afirma el Señor—.
32 Sus camellos serán el botín,
    y su numeroso ganado, el despojo.
Dispersaré a los cuatro vientos
    a los que se rapan las sienes;
    de todas partes les traeré su ruina
            —afirma el Señor—.
33 Jazor se convertirá en una guarida de chacales,
    en un lugar desolado para siempre.
Ningún ser humano vivirá allí,
    nadie habitará en ese lugar».

Mensaje para Elam

34 La palabra del Señor acerca de Elam vino al profeta Jeremías al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá.

35 Así dice el Señor Todopoderoso:

«Voy a quebrar el arco de Elam;
    voy a acabar con lo mejor de su poderío.
36 Voy a desatar contra Elam los cuatro vientos
    desde los cuatro confines de la tierra.
Los voy a esparcir por los cuatro vientos,
    y no quedará nación alguna
    adonde no lleguen sus desterrados.
37 Aterraré a Elam frente a sus enemigos,
    frente a los que atentan contra su vida;
desataré mi ardiente ira,
    y traeré sobre ellos calamidad
            —afirma el Señor—.
Haré que la espada los persiga
    hasta que los haya exterminado.
38 Estableceré mi trono en Elam,
    y destruiré a su rey y a sus oficiales
            —afirma el Señor—.

39 »Pero en los días venideros
    cambiaré la suerte de Elam»,
            afirma el Señor.

El sacerdocio de Melquisedec

 

Este Melquisedec, rey de Salén y sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham, que regresaba de derrotar a los reyes, y lo bendijo. Abraham, a su vez, le dio la décima parte de todo. El nombre Melquisedec significa, en primer lugar, «rey de justicia» y, además, «rey de Salén», esto es, «rey de paz». No tiene padre ni madre ni genealogía; no tiene comienzo ni fin, pero a semejanza del Hijo de Dios, permanece como sacerdote para siempre.

Consideren la grandeza de ese hombre, a quien nada menos que el patriarca Abraham dio la décima parte del botín. Ahora bien, los descendientes de Leví que reciben el sacerdocio tienen, por ley, el mandato de cobrar los diezmos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque estos también son descendientes de Abraham. En cambio, Melquisedec, que no era descendiente de Leví, recibió los diezmos de Abraham y bendijo al que tenía las promesas. Es indiscutible que la persona que bendice es superior a la que recibe la bendición. En el caso de los levitas, los diezmos los reciben hombres mortales; en el otro caso, los recibe Melquisedec, de quien se da testimonio de que vive. Hasta podría decirse que Leví, quien ahora recibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham, 10 ya que Leví estaba presente en su antepasado Abraham cuando Melquisedec le salió al encuentro.

 

Jesús, semejante a Melquisedec

 

11 Si hubiera sido posible alcanzar la perfección mediante el sacerdocio levítico (pues bajo este se le dio la ley al pueblo), ¿qué necesidad había de que más adelante surgiera otro sacerdote, según el orden de Melquisedec y no según el de Aarón? 12 Porque cuando cambia el sacerdocio, también tiene que cambiarse la ley. 13 En efecto, Jesús, de quien se dicen estas cosas, era de otra tribu, de la cual nadie se ha dedicado al servicio del altar. 14 Es evidente que nuestro Señor procedía de la tribu de Judá, respecto a la cual nada dijo Moisés con relación al sacerdocio. 15 Y lo que hemos dicho resulta aún más evidente si, a semejanza de Melquisedec, surge otro sacerdote 16 que ha llegado a serlo no conforme a un requisito legal respecto a linaje humano, sino conforme al poder de una vida indestructible. 17 Pues de él se da testimonio:

«Tú eres sacerdote para siempre,
    según el orden de Melquisedec».

18 Por una parte, la ley anterior queda anulada por ser inútil e ineficaz, 19 ya que no perfeccionó nada. Y, por la otra, se introduce una esperanza mejor, mediante la cual nos acercamos a Dios.

20 ¡Y no fue sin juramento! Los otros sacerdotes llegaron a serlo sin juramento, 21 mientras que este llegó a serlo con el juramento de aquel que le dijo:

«El Señor ha jurado,
    y no cambiará de parecer:
“Tú eres sacerdote para siempre”».

22 Por tanto, Jesús ha llegado a ser el que garantiza un pacto superior.

23 Ahora bien, como a aquellos sacerdotes la muerte les impedía seguir ejerciendo sus funciones, ha habido muchos de ellos; 24 pero, como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. 25 Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos.

26 Nos convenía tener un sumo sacerdote así: santo, irreprochable, puro, apartado de los pecadores y exaltado sobre los cielos. 27 A diferencia de los otros sumos sacerdotes, él no tiene que ofrecer sacrificios día tras día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo; porque él ofreció el sacrificio una sola vez y para siempre cuando se ofreció a sí mismo. 28 De hecho, la ley designa como sumos sacerdotes a hombres débiles; pero el juramento, posterior a la ley, designa al Hijo, quien ha sido hecho perfecto para siempre.

Christine D'Clario - En el Trono está

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Camina con integridad y rectitud en el camino de Dios. #2019ClavedeRe


2 Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Nov 11, 2018 at 6:14 am

    Señor Jesús, nuestro Sacerdote imperecedero, a ti coronado vencedor, sea la Gloria, la honra y el poder. A ti único mediador ante nuestro Padre Celestial, pedimos por tu intercesión, solo tu conoces nuestras verdaderas necesidades, solo tu que sufriste en el calvario, por nosotros y nuestros pecados, solo tu puedes saber que es lo indicado para ser verdaderos siervos. Lo oramos ante el Padre, y en el nombre tuyo, Señor Jesús. Amén y Amén.

  • Patricia RubianoPerez | Nov 10, 2019 at 5:28 am

    Señor mío ,mi Dios vivo,pido por nuestros líderes de la iglesia , por nuestra nación , tu protección cada día, señor danos lucidez a las cosas que realmente debemos emprender ,ten piedad de nosotros cuando llegue tu venida y salvación ,tecnos presente señor y que cada día seamos muchas personas que estemos obrando por el bien ,cuida a los niños,mi familia padre celestial, perdona nuestros pecados y llenanos de tu amor y salvación . Por tu poderoso amor clamo a ti todos los días ,señor .Amen

Escribir reflexion.