Devocional Diario | Octubre 06

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ORA

Jesús quiero que me conduzcas a caminar en integridad y que habites mi corazón.

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Canto de victoria

 

26 En aquel día se entonará esta canción en la tierra de Judá:

«Tenemos una ciudad fuerte.
    Como un muro, como un baluarte,
    Dios ha interpuesto su salvación.
Abran las puertas, para que entre
    la nación justa que se mantiene fiel.
Al de carácter firme
    lo guardarás en perfecta paz,
    porque en ti confía.
Confíen en el Señor para siempre,
    porque el Señor es una Roca eterna.
Él hace caer a los que habitan en lo alto
    y abate a la ciudad enaltecida:
la abate hasta dejarla por el suelo,
    la derriba hasta hacerla morder el polvo.
¡Los débiles y los desvalidos
    la pisotean con sus propios pies!»

La senda del justo es llana;
    tú, que eres recto, allanas su camino.
Sí, en ti esperamos, Señor,
    y en la senda de tus juicios;
tu nombre y tu memoria
    son el deseo de nuestra vida.
Todo mi ser te desea por las noches;
    por la mañana mi espíritu te busca.
Pues, cuando tus juicios llegan a la tierra,
    los habitantes del mundo aprenden lo que es justicia.
10 Aunque al malvado se le tenga compasión,
    no aprende lo que es justicia;
en tierra de rectitud actúa con iniquidad,
    y no reconoce la majestad del Señor.

11 Levantada está, Señor, tu mano,
    pero ellos no la ven.
¡Que vean tu celo por el pueblo, y sean avergonzados;
    que sean consumidos por el fuego
    destinado a tus enemigos!

12 Señor, tú estableces la paz en favor nuestro,
    porque tú eres quien realiza todas nuestras obras.
13 Señor y Dios nuestro,
    otros señores nos han gobernado,
    pero solo a tu nombre damos honra.
14 Ya están muertos, y no revivirán;
    ya son sombras, y no se levantarán.
Tú los has castigado y destruido;
    has hecho que perezca su memoria.
15 Tú, Señor, has engrandecido a la nación;
    la has engrandecido y te has glorificado;
    has extendido las fronteras de todo el país.
16 Señor, en la angustia te buscaron;
    apenas si lograban susurrar una oración
    cuando tú ya los corregías.
17 Señor, nosotros estuvimos ante ti
    como cuando una mujer embarazada
se retuerce y grita de dolor
    al momento de dar a luz.
18 Concebimos, nos retorcimos,
    pero dimos a luz tan solo viento.
No trajimos salvación a la tierra,
    ni nacieron los habitantes del mundo.

19 Pero tus muertos vivirán,
    sus cadáveres volverán a la vida.
¡Despierten y griten de alegría,
    moradores del polvo!
Porque tu rocío es como el rocío de la mañana,
    y la tierra devolverá sus muertos.

20 ¡Anda, pueblo mío, entra en tus habitaciones
    y cierra tus puertas tras de ti;
escóndete por un momento,
    hasta que pase la ira!
21 ¡Estén alerta!,
    que el Señor va a salir de su morada
para castigar la maldad
    de los habitantes del país.
La tierra pondrá al descubierto la sangre derramada;
    ¡ya no ocultará a los masacrados en ella!

 

Liberación de Israel

 

27 En aquel día el Señor castigará
    a Leviatán, la serpiente huidiza,
    a Leviatán, la serpiente tortuosa.
Con su espada violenta, grande y poderosa,
    matará al Dragón que está en el mar.
«Canten en aquel día
    a la viña escogida:
Yo, el Señor, soy su guardián;
    todo el tiempo riego mi viña.
Día y noche cuido de ella
    para que nadie le haga daño.
No estoy enojado.
    Si tuviera zarzas y espinos,
pelearía contra ella
    y la quemaría totalmente,
a menos que ella acudiera a mi refugio
    e hiciera las paces conmigo,
    sí, que hiciera las paces conmigo».

Días vendrán en que Jacob echará raíces,
    en que Israel retoñará y florecerá,
    y llenará el mundo con sus frutos.
¿Acaso el Señor lo ha golpeado
    como hizo con quien lo golpeaba?
¿Acaso le dio muerte
    como hizo con quienes lo mataron?
Contendió con él con guerra y destierro;
    lo expulsó con su soplo violento
    al soplar el viento del este.
Así quedará expiada la iniquidad de Jacob;
    esta será la única condición
    para que se le perdone su pecado:
que reduzca a polvo todas las piedras del altar,
    como si moliera piedra caliza,
y no deje en pie ninguna imagen de Aserá
    ni altar de incienso alguno.

10 En ruinas está la ciudad fortificada;
    es un sitio sin habitantes,
    abandonado como el desierto.
Allí se echa el ternero,
    allí pace y deshoja las ramas.
11 Una vez secas, las ramas se quiebran;
    vienen luego las mujeres y con ellas hacen fuego.
Porque este es un pueblo sin entendimiento;
    por eso su Creador no le tiene compasión,
    ni de él se apiada quien lo formó.

12 En aquel día el Señor trillará desde las corrientes del Éufrates hasta el torrente de Egipto, y ustedes, israelitas, serán recogidos uno por uno. 13 En aquel día sonará una gran trompeta. Los que fueron llevados a Asiria y los que fueron desterrados a Egipto vendrán y adorarán al Señor sobre el monte santo en Jerusalén.

Humillación y exaltación de Cristo

 

Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable, llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento. No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás.

La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús,

quien, siendo por naturaleza Dios,
    no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
    tomando la naturaleza de siervo
    y haciéndose semejante a los seres humanos.
Y, al manifestarse como hombre,
    se humilló a sí mismo
y se hizo obediente hasta la muerte,
    ¡y muerte de cruz!
Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo
    y le otorgó el nombre
    que está sobre todo nombre,
10 para que ante el nombre de Jesús
    se doble toda rodilla
en el cielo y en la tierra
    y debajo de la tierra,
11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,
    para gloria de Dios Padre.

 

Testimonio de luz

 

12 Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no solo en mi presencia, sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor, 13 pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad.

14 Háganlo todo sin quejas ni contiendas, 15 para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, 16 manteniendo en alto la palabra de vida. Así en el día de Cristo me sentiré satisfecho de no haber corrido ni trabajado en vano. 17 Y aunque mi vida fuera derramada sobre el sacrificio y servicio que proceden de su fe, me alegro y comparto con todos ustedes mi alegría. 18 Así también ustedes, alégrense y compartan su alegría conmigo.

 

Dos colaboradores ejemplares

 

19 Espero en el Señor Jesús enviarles pronto a Timoteo, para que también yo cobre ánimo al recibir noticias de ustedes. 20 Nadie como él se preocupa de veras por el bienestar de ustedes, 21 pues todos los demás buscan sus propios intereses y no los de Jesucristo. 22 Pero ustedes conocen bien la entereza de carácter de Timoteo, que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre. 23 Así que espero enviárselo tan pronto como se aclaren mis asuntos. 24 Y confío en el Señor que yo mismo iré pronto.

25 Ahora bien, creo que es necesario enviarles de vuelta a Epafrodito, mi hermano, colaborador y compañero de lucha, a quien ustedes han enviado para atenderme en mis necesidades. 26 Él los extraña mucho a todos y está afligido porque ustedes se enteraron de que estaba enfermo. 27 En efecto, estuvo enfermo y al borde de la muerte; pero Dios se compadeció de él, y no solo de él, sino también de mí, para no añadir tristeza a mi tristeza. 28 Así que lo envío urgentemente para que, al verlo de nuevo, ustedes se alegren y yo esté menos preocupado. 29 Recíbanlo en el Señor con toda alegría y honren a los que son como él, 30 porque estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir el servicio que ustedes no podían prestarme.

Marcos Barrientos - No temeré

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Deja que tu vida la conduzca Dios en integridad y que habite tu corazón. #2018ReformaIntegral


1Comentarios
  • Carlos Iván Molina Roa | Oct 6, 2018 at 9:15 am

    Hoy Señor, te pido disipes de nosotros todo espiritu de egoísmo, vanidad y toda obra de la naturaleza pecaminosa. Que sea el fruto del Espíritu Santo, el que de testimonio de nosotros, que podamos ser testimonio de luz, porque tu Señor, nos das el querer y el hacer, para cumplir tu voluntad. Padre Celestial, oro, por que tengamos la actitud de tu hijo, quien siéndolo, no se considero Dios, y sufrió como humano el calvario de la cruz, para nuestra redención. Padre queremos seguir en esa transformación progresiva a la santidad, y en el nombre sobre todo nombre; oramos, como dice tu palabra:
    “para que ante el nombre de Jesús
    se doble toda rodilla
    en el cielo y en la tierra
    y debajo de la tierra,
    11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Amén y Amén.

Escribir reflexion.