Esperanza – 09 SEP

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ORA

Gracias Jesús por tu ejemplo de humildad y servicio y por enseñarme que así como tú lo hiciste yo debo hacerlo con los demás.

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Advertencia contra la insensatez

 

Hijo mío, si has salido fiador de tu vecino,
    si has hecho tratos para responder por otro,
si te has comprometido verbalmente,
    enredándote con tus propias palabras,
    entonces has caído en manos de tu prójimo.
Si quieres librarte, hijo mío, este es el camino:
    Ve corriendo y humíllate ante él;
    procura deshacer tu compromiso.
No permitas que se duerman tus ojos;
    no dejes que tus párpados se cierren.
Líbrate, como se libra del cazador la gacela,
    como se libra de la trampa el ave.

¡Anda, perezoso, fíjate en la hormiga!
    ¡Fíjate en lo que hace, y adquiere sabiduría!
No tiene quien la mande,
    ni quien la vigile ni gobierne;
con todo, en el verano almacena provisiones
    y durante la cosecha recoge alimentos.

Perezoso, ¿cuánto tiempo más seguirás acostado?
    ¿Cuándo despertarás de tu sueño?
10 Un corto sueño, una breve siesta,
    un pequeño descanso, cruzado de brazos…
11 ¡y te asaltará la pobreza como un bandido,
    y la escasez como un hombre armado!

12 El bribón y sinvergüenza,
    el vagabundo de boca corrupta,
13 hace guiños con los ojos,
    y señas con los pies y con los dedos.
14 El malvado trama el mal en su mente,
    y siempre anda provocando disensiones.
15 Por eso le sobrevendrá la ruina;
    ¡de repente será destruido, y no podrá evitarlo!

16 Hay seis cosas que el Señor aborrece,
    y siete que le son detestables:
17         los ojos que se enaltecen,
        la lengua que miente,
        las manos que derraman sangre inocente,
18         el corazón que hace planes perversos,
        los pies que corren a hacer lo malo,
19         el falso testigo que esparce mentiras,
        y el que siembra discordia entre hermanos.

 

Advertencia contra el adulterio

 

20 Hijo mío, obedece el mandamiento de tu padre
    y no abandones la enseñanza de tu madre.
21 Grábatelos en el corazón;
    cuélgatelos al cuello.
22 Cuando camines, te servirán de guía;
    cuando duermas, vigilarán tu sueño;
    cuando despiertes, hablarán contigo.
23 El mandamiento es una lámpara,
    la enseñanza es una luz
    y la disciplina es el camino a la vida.
24 Te protegerán de la mujer malvada,
    de la mujer ajena y de su lengua seductora.
25 No abrigues en tu corazón deseos por su belleza,
    ni te dejes cautivar por sus ojos,
26 pues la ramera va tras un pedazo de pan,
    pero la mujer de otro hombre busca tu propia vida.
27 ¿Puede alguien echarse brasas en el pecho
    sin quemarse la ropa?
28 ¿Puede alguien caminar sobre las brasas
    sin quemarse los pies?
29 Pues tampoco quien se acuesta con la mujer ajena
    puede tocarla y quedar impune.

30 No se desprecia al ladrón
    que roba para mitigar su hambre;
31 pero si lo atrapan, deberá devolver
    siete tantos lo robado,
    aun cuando eso le cueste todas sus posesiones.
32 Pero al que comete adulterio le faltan sesos;
    el que así actúa se destruye a sí mismo.
33 No sacará más que golpes y vergüenzas,
    y no podrá borrar su oprobio.
34 Porque los celos desatan la furia del esposo,
    y este no perdonará en el día de la venganza.
35 No aceptará nada en desagravio,
    ni se contentará con muchos regalos.

 

Advertencia contra la mujer adúltera

 

Hijo mío, pon en práctica mis palabras
    y atesora mis mandamientos.
Cumple con mis mandatos, y vivirás;
    cuida mis enseñanzas como a la niña de tus ojos.
Llévalos atados en los dedos;
    anótalos en la tablilla de tu corazón.
Di a la sabiduría: «Tú eres mi hermana»,
    y a la inteligencia: «Eres de mi sangre».
Ellas te librarán de la mujer ajena,
    de la adúltera y de sus palabras seductoras.

Desde la ventana de mi casa
    miré a través de la celosía.
Me puse a ver a los inexpertos,
    y entre los jóvenes observé
    a uno de ellos falto de juicio.
Cruzó la calle, llegó a la esquina,
    y se encaminó hacia la casa de esa mujer.
Caía la tarde. Llegaba el día a su fin.
    Avanzaban las sombras de la noche.

10 De pronto la mujer salió a su encuentro,
    con toda la apariencia de una prostituta
    y con solapadas intenciones.
11 (Como es escandalosa y descarada,
    nunca hallan sus pies reposo en su casa.
12 Unas veces por las calles, otras veces por las plazas,
    siempre está al acecho en cada esquina).
13 Se prendió de su cuello, lo besó,
    y con todo descaro le dijo:

14 «Tengo en mi casa sacrificios de comunión,
    pues hoy he cumplido mis votos.
15 Por eso he venido a tu encuentro;
    te buscaba, ¡y ya te he encontrado!
16 Sobre la cama he tendido
    multicolores linos egipcios.
17 He perfumado mi lecho
    con aroma de mirra, áloe y canela.
18 Ven, bebamos hasta el fondo la copa del amor;
    ¡disfrutemos del amor hasta el amanecer!
19 Mi esposo no está en casa,
    pues ha emprendido un largo viaje.
20 Se ha llevado consigo la bolsa del dinero,
    y no regresará hasta el día de luna llena».

21 Con palabras persuasivas lo convenció;
    con lisonjas de sus labios lo sedujo.
22 Y él en seguida fue tras ella,
    como el buey que va camino al matadero;
como el ciervo que cae en la trampa,
23     hasta que una flecha le abre las entrañas;
como el ave que se lanza contra la red,
    sin saber que en ello le va la vida.

24 Así que, hijo mío, escúchame;
    presta atención a mis palabras.
25 No desvíes tu corazón hacia sus sendas,
    ni te extravíes por sus caminos,
26 pues muchos han muerto por su causa;
    sus víctimas han sido innumerables.
27 Su casa lleva derecho al sepulcro;
    ¡conduce al reino de la muerte!

En efecto, decidí no hacerles otra visita que les causara tristeza. Porque, si yo los entristezco, ¿quién me brindará alegría sino aquel a quien yo haya entristecido? Les escribí como lo hice para que, al llegar yo, los que debían alegrarme no me causaran tristeza. Estaba confiado de que todos ustedes harían suya mi alegría. Les escribí con gran tristeza y angustia de corazón, y con muchas lágrimas, no para entristecerlos, sino para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo.

 

Perdón para el pecador

 

Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado solo a mí; hasta cierto punto —y lo digo para no exagerar— se la ha causado a todos ustedes. Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. Con este propósito les escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. 10 A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, 11 para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.

 

Ministros del nuevo pacto

 

12 Ahora bien, cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, descubrí que el Señor me había abierto las puertas. 13 Aun así, me sentí intranquilo por no haber encontrado allí a mi hermano Tito, por lo cual me despedí de ellos y me fui a Macedonia.

14 Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. 15 Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 16 Para estos somos olor de muerte que los lleva a la muerte; para aquellos, olor de vida que los lleva a la vida. ¿Y quién es competente para semejante tarea? 17 A diferencia de muchos, nosotros no somos de los que trafican con la palabra de Dios. Más bien, hablamos con sinceridad delante de él en Cristo, como enviados de Dios que somos.

Lucia Parker feat. Redimi2 e Israel Houghton - Cielos de color

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Sigue el ejemplo de Jesús, con humildad sirviendo a los demás. #AñoDeLaEsperanza


1Comentarios
  • MARTHA PATRICIA GUERRERO ÁLVAREZ | Sep 9, 2017 at 5:54 pm

    DIOS SANTO Y PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO! Muchas gracias porque ERES BUENO!

Escribir reflexion.